Demostrándoles a los peruanos, que la masa social lo permite todo, cuando se juega al héroe, Pedro Castillo ha creado una fantasía sin precedentes, haciéndole creer a sus adeptos, que los villanos, han montado una patraña para desprestigiarlo, aplicando la obstrucción como estilo de gobierno, el mandatario incorpora así un claro aprovechamiento político, trasgrediendo la gestión pública por el proyecto familiar, como el kumite, aplica una sola regla: “no hay reglas”

Con los mandos policiales tomados, y la búsqueda de revertir el estado de derecho, que lo incrimina por las evidencias contrastadas por los tribunales de justicia, encerrado en una telaraña, el mandatario ha buscado una justificación asesorado ´por sus abogados, callar en todos los idiomas para no hacer público casos en que se involucran a muchos “colaboradores”.

Castillo se encuentra en un callejón sin salida, donde decir la verdad es un riego demasiado grande por lo que de tomarla, lo acercaría al colapso, pues sería como lanzarse al precipicio con consecuencias irreversibles, el presidente sabe que el contexto popular es manipulable, por eso busca la complicidad de un sector del país para seguir encandilando con pasos firmes.

El mandatario entiende que debe resistir hasta las últimas consecuencias los embates de la ley, que curiosamente está obligado a preservarla pero hace todo lo contrario, juega en contra de esta, al no permitir la presencia del Ministerio Público en Palacio de Gobierno, que es una estructura del estado, y no propiedad de Pedro Castillo, por tanto, no es refugio de familiares.

Al no ceder a los interrogatorios, Pedro Castillo y su esposa Lilia Paredes y en algún momento Yenifer Paredes, quien se encuentra con prisión preventiva, de la que podría salir si se somete a colaboradora eficaz, de la que califica, tras los cargos en su contra, demuestra que existen muchos indicios de que la justicia solo está esperando el momento preciso para dar sus pasos.

La tendencia de la investigación, en el caso del presidente de la república y su entorno familiar, está más cerca que se siga incriminando a los suyos, que sigan bien librados de ls justicia, y en ese camino, Castillo Terrones solo estaría extendiendo sua agonía, generando estrategias de obstaculización, con el manejo de instituciones públicas busca bloquear la acción de la justicia.

El escenario político que vive el país, muestra una profunda crisis institucional y política, que se manifiesta no solo por el crimen organizado sino además en el contexto social y económico, solo las espaldas financieras alcanzadas en la época de auge de los minerales ha hecho posible, increíblemente, que el estado cuente con recursos para poder sostener los programas sociales.

Lo que viene seguirá siendo intenso, con un presidente que ocupa su tiempo solo para dedicarse a su defensa legal, en respuesta a los ilícitos denunciados a su entorno más cercano, lo otro dependerá de cuánto se le permita trabajar al ministro de economía Kurt Burneo, que intenta de que su gestión se aboque solo de generar recursos y no involucrarse en los ilícitos.

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