22 junio, 2024

El escritor y poeta Jesús Rojas publicó en enero de este año un poemario cuya portada muestra personas gritando a voz en cuello sus protestas, reclamos, absurdos, pesares, inconformidades y contrariedades. El libro se titula Voces que retumban en silencio (Editorial Colecciones Jóvic, 2024). En la solapa, se informa que el autor es profesor en Ciencias de la Comunicación de la Universidad Nacional de La Plata. Jesús Rojas, un limeño, radicó unos quince años en el país hermano.

En el prólogo, escrito por el argentino Pablo Solana, se destaca que la impronta poética de esta obra está influenciada por dos grandes poetas peruanos: Javier Heraud y César Vallejo. Del poeta limeño Javier Heraud, acribillado en la selva en 1963 por la Guardia Republicana a los 21 años por su afán revolucionario en el Ejército de Liberación Nacional (ELN) del Perú, se destaca su carga emocional y su fervor revolucionario. Sus obras reflejan una combinación de esperanza, lucha y un sentido de sacrificio.

Algunos de los temas más recurrentes en la poesía de Javier Heraud y Jesús Rojas incluyen la lucha social, abordando la desigualdad y la injusticia social, y manifestando su deseo de un cambio profundo en la estructura socioeconómica de su país. Ambos reflexionan sobre la naturaleza y utilizan imágenes de ríos y selvas como metáforas de libertad y resistencia. Además, en sus poemas se encuentran el sacrificio y la muerte, explorando estos temas desde una perspectiva heroica y resignada, como parte del camino hacia la liberación.

Un poema que el autor dedica a Javier Heraud, titulado “Javier de los ríos”, dice así: “Un libro me llevó/ a esa extraña selva,/ y, ahora,/ entre shiringas camino./ Ayer me contaron:/ en esos ríos profundos/ el poeta acribillado/ aún no ha muerto./ Su voz temblorosa/ se escucha en los bosques,/ en las montañas…”.

De César Vallejo, Jesús Rojas toma una profunda preocupación por el sufrimiento humano y la injusticia social. Ambos poetas destacan el sufrimiento y la opresión en sus poemas y desarrollan la temática de la lucha de clases, reflejando una clara conciencia de las desigualdades económicas y sociales, y un ferviente deseo de transformación revolucionaria. Esto es lo que resalta el prologuista Pablo Solana de los escritores nacionales.

Entre los escritores extranjeros, en particular los hispanoamericanos, Solana compara la poesía de Jesús Rojas con la del guatemalteco Otto René Castillo y el salvadoreño Roque Dalton, cuyas poesías se caracterizan por un profundo compromiso social y político. Los tres utilizan su arte como herramienta de lucha y resistencia, reflejando una ferviente denuncia de la injusticia y una aspiración a la transformación revolucionaria. Jesús Rojas es un artista comprometido con la protesta y la lucha social, al menos en la primera sección del poemario.

El libro tiene un epígrafe de Franz Kafka: “Lo malinterpretamos todo, incluso el silencio”, un escritor que, a través de su literatura, denunció los absurdos y maltratos del sistema, atrapándonos en un círculo vicioso de injusticias y situaciones que no tienen una explicación lógica en la sensibilidad humana. Además, el libro está dedicado “Para mis hermanos/as que luchan, resisten y aman”. Es decir, el libro tiene sabor a pólvora.

En los poemas de la primera sección, los más contestatarios, encontramos, de forma sutil y nada visceral, cantos a la amargura, protestas contra el sistema o régimen, versos de lucha, menciones a la muerte, alabanzas a la naturaleza, aforismos de ideas contracorrientes, poemas contra la muerte indigna, contra la falsa vida y contra la explotación de los recursos, la violencia de las calles, composiciones contra la censura, estructuras poéticas en honor a la memoria y la justicia, canciones a la propia muerte, la realidad de los colegios nacionales, la animadversión por el capitalismo, la infelicidad por la explotación de los recursos naturales, llantos por la miseria y la pobreza, “coplas” a la revolución armada o a la guerra popular, entre otros. Son poemas con espíritu de protesta.

En la última parte, el poeta canta, en el primer poema (“Barreras”), a los problemas que se ciernen sobre un amor común y silvestre entre dos jóvenes que se aman en medio de los problemas sociales y políticos que los rodean. También Jesús Rojas canta al amor en la lucha, a la triste despedida de un amor, a la incomprensión del desamor, a la súplica para que un amor no se marche, a la exhortación de una pasión y al pedido de amor propio antes que todo y por siempre. He aquí un poeta interesante en tiempos críticos. (Texto leído en el día de su presentación).

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Francois Villanueva Paravicino

Escritor. Estudió Literatura y la maestría en Escritura Creativa en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Autor de Cuentos del Vraem (2017), El cautivo de blanco (2018), Los bajos mundos (2018), Cementerio prohibido (2019), Sacrificios bajo la luna (2022), Los placeres del silencio (2023). Finalista en Poesía del Concurso Nacional de Cuento y Poesía “Huauco de Oro” (2024). Mención de honor del Premio Nacional de Relato Corto (2023) “Feria de Libro de Amazonas”. Mención especial del Primer Concurso de Poesía (2022) y de Relato (2021) “Las cenizas de Welles” de España. Ganador del Concurso de Relato y Poesía Para Autopublicar (2020) de Colombia. Ganador del I Concurso de Cuento del Grupo Editorial Caja Negra (2019). Finalista del I Concurso Iberoamericano de Relatos BBVA-Casa de América “Los jóvenes cuentan” (2007) de España.

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