14 julio, 2024

Alex Chirre, un amigo sanmarquino que tiene una grandiosa biblioteca en su departamento de Huamanga, me hizo conocer al escritor Jorge Santiago Flores a través de sus libros. Me comentó que su promoción de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) también era un corrector de estilo excepcional y que había ganado el Premio de las Mil Palabras de la revista Caretas.

Hace un año reseñé su último libro publicado, El libro de los sacrificios (2023), uno de los mejores cuentarios que leí el año pasado, sin duda alguna. Y esto porque, como dicen también los grandes lectores, al final uno recuerda las emociones que nos produjo la lectura de los buenos libros, lo que ayuda a distinguir los buenos de los malos libros.

Así fue que, gracias a ese amigo en común, me llegó su libro de cuentos editado por uno de los sellos más importantes del país, Las dos caras del héroe (Campo Letrado, 2018), que es la editorial donde también publicarán los cuentos completos del excelente prosista Enrique Prochazka, una noticia que ha alegrado a muchos lectores y escritores de nuestro país.

El libro de Jorge Santiago de 2018 también tiene lo suyo: lo realista, lo fantástico, lo policial, lo interesante. Es un libro altamente recomendado. Este conjunto de once relatos destaca por su excelente factura, es decir, por una prosa sintética y ágil que, en sus casi cien páginas, se lee cómodamente de principio a fin.

Si en su libro más reciente se nota la influencia de Gilbert Keith Chesterton, Arthur Conan Doyle, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar y, por supuesto, Julio Ramón Ribeyro, este libro del que ahora nos ocupamos tiene el mismo mecanismo de funcionalidad prosística: buenas historias con óptimas estructuras y destacado estilo.

Existen relatos breves (y con esto me refiero a los que tienen pocas páginas) que son excelentes, como el que abre el libro, titulado “El sillón”. Como en los grandes relatos, en esta composición existe un destacado manejo de los registros narrativos, de los giros sintácticos, de las voces narrativas, de los giros finales que son magistrales. En pocas páginas, nos encontramos ante un destacado prosista de la brevedad.

Su gusto por el relato policial, por la intriga y los dramas que producen los crímenes, lo encontramos en el siguiente relato, “El manuscrito de Copeland”, que tiene como protagonistas a los personajes creados por Arthur Conan Doyle: Sherlock Holmes y Watson. Como una especie de tributo, de pleitesía y de admiración, Jorge Santiago urde otro crimen que deben resolver aquellos sabuesos británicos.

Un cuento que me gustó bastante también fue “Golpeado”, que narra la vida y la muerte de un joven extravagante que era admirado y querido por los chicos del barrio. Con la destreza narrativa del narrador de este relato, uno de los chicos del barrio, se revela que el paso del tiempo lo destruye todo, hasta los recuerdos de las personas.

Otra composición destacada es “Olaya”. El autor hace uso de los artilugios de la literatura fantástica para emparentar a dos personas reales que existieron en la historia del Perú en diferentes épocas y que, por su parecido, el narrador ficticio sugiere que ambos fueron la misma persona que vivió más de dos siglos.

El cuentito “La carta” también es uno de los que más disfruté. A través de una carta escrita por la propia víctima, se descubre a su asesino. Esto no sería tan sorprendente si la carta no se hubiese redactado mucho después del asesinato, cuando su autora ya dormía el sueño de los muertos, pero que buscaba de todas maneras justicia.

Otro relato destacado es “El divorcio”, donde de forma breve y concisa se cuenta el final de un matrimonio que simplemente ya no daba para más. Otra composición breve y destacada es “El amo”, que revela la preocupación del autor por la relación especial entre amos y mascotas, que también está presente en su libro más reciente, como destaqué en su momento.

El cuento que cierra el libro, “Fausto”, también es fascinante. A través de la estructura de una narración de escritores, pues sus protagonistas son letraheridos que aman la lectura y la escritura literaria, se cuenta la historia de la composición de una novela con un asesino serial y un detective magistral que compiten para ver quién caza a quién. Sin embargo, mientras avanza la historia, realidad y ficción, asesinatos e intrigas, se mezclan para producir un final escalofriante.

En esta colección de relatos, la realidad se funde con la ficción, creando un mosaico de historias que exploran los límites de lo cotidiano y lo fantástico, lo racional y lo enigmático. Además, ofrece al lector una experiencia literaria diversa y profunda, donde cada cuento revela una faceta diferente de la imaginación y la narrativa. Es una obra que destaca por su diversidad temática y su riqueza estilística, ofreciendo al lector una travesía literaria que abarca desde lo más fantástico hasta lo más terrenal. Cada relato, con su propio tono y atmósfera, contribuye a un conjunto armonioso que invita a reflexionar sobre la realidad y sus múltiples dimensiones.

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Francois Villanueva Paravicino

Escritor. Estudió Literatura y la maestría en Escritura Creativa en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Autor de Cuentos del Vraem (2017), El cautivo de blanco (2018), Los bajos mundos (2018), Cementerio prohibido (2019), Sacrificios bajo la luna (2022), Los placeres del silencio (2023). Finalista en Poesía del Concurso Nacional de Cuento y Poesía “Huauco de Oro” (2024). Mención de honor del Premio Nacional de Relato Corto (2023) “Feria de Libro de Amazonas”. Mención especial del Primer Concurso de Poesía (2022) y de Relato (2021) “Las cenizas de Welles” de España. Ganador del Concurso de Relato y Poesía Para Autopublicar (2020) de Colombia. Ganador del I Concurso de Cuento del Grupo Editorial Caja Negra (2019). Finalista del I Concurso Iberoamericano de Relatos BBVA-Casa de América “Los jóvenes cuentan” (2007) de España.

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