17 abril, 2024

Carlos Iván Landa Kerschbaumer

Rotundo ¡NO! a la reelección de congresistas fue la respuesta del tribunal constitucional, tras su fallo, que establece la constitucionalidad de la decisión de no continuar con los mismos nombres del actual congreso en el futuro inmediato, dando así una respuesta positiva a lo generado contra  el régimen congresal anterior, lo que no abona en la reiteración de los mismos partidos políticos.

Con la sentencia del tribunal constitucional, de que la reelección de congresistas no es válida y por lo tanto su desaforo es correcto, se hace grave daño a los partidos políticos en su intento  de salir del lastre lo que significa tener convidados indeseables en casa, que hacen fuerza por continuar, lo cual tipifica una gran rebeldía, y un desafío a la autoridad política partidaria, que marcan terreno.

Por cierto el tema no es definitivo, porque bastará que el actual legislativo realice una reforma constitucional para que la representación nacional recupere la posibilidad de seguir participando en los procesos electorales de elección popular con sus líderes más reputados, los cuales fueron impedidos de participar pues venían de una elección anterior y no podían seguir siendo candidatos

Está claro que las interrogantes reiteradas que se hacía mucha gente era, ¿cómo es posible que los presidentes no puedan ser reelectos, y los congresistas sí? esto ocurría porque desde antes que se tomara la decisión política, los congresistas pasaban 20 años en el congreso y los nombres  de los que ejercían liderazgo, eran reiterados, la respuesta era que los colectivos respetan la trayectoria.

Respecto a los políticos de vieja data, que prácticamente residían en el congreso por muchos años, como si fueran sus domicilios, en representación de sus partidos, afirman que solo representaban un escaso 20 por ciento de la representación política, y los demás que integraban la lista en la condición de invitados es un número mayor,  a esto respondería la crisis política de estos tiempos.

Con la remoción de los líderes políticos de partidos señeros como Acción Popular, Apra, Partido Popular Cristiano, entre otros, la suerte quedó en manos de novatos, improvisados o aventureros que destruyeron los partidos políticos sin respetar su historia y su ideología, utilizando sus espacios como si fuera su chacra, actuando en la libre, sin responsabilidad de lo que estaba detrás.

No más, los partidos deben permitir que sus casas políticas se conviertan en una cueva y guarida de ladrones, comprometidos en investigaciones por efectos de corrupción, abandonando el legado de sus antecesores para aliarse con el enemigo  y hacer fortuna sin ninguna convicción y por ende permitir que el delito se soslaye para favorecer con votos al delincuente y para evitar su dimisión.

Así las cosas, al congreso le corresponde poner las cosas en su sitio y buscar los mecanismos que generen la autonomía partidaria de hacer más fuertes a sus organizaciones políticas, esto es contar con afiliados dignos que respondan a la historia, doctrina e ideología política, en ese marco deben seguir bregando porque se vuelva a dos cámaras políticas, Diputados y Senado, como antes.

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