14 junio, 2024

Carlos Iván Landa Kerschbaumer

En algunos lugares pobres no solo económicamente sino culturalmente, de sectores sociales C y D, donde las familias suelen compartir los caños, de ahí la denominación “callejón de un solo caño”, de fiestas tradicionales, procesiones y cuanto festejo existe, las mujeres tras ser embromadas por sus vecinos retrucaban ante supuestas infidelidades, “que deje dinero y luego haga lo que quiera”.

Aunque usted no lo crea, el pasado era pródigo de  personas que retrataban al país como una humorada, todo iba y venía, pues, durante su adaptación a los nuevos tiempos, la pobreza hizo su trabajo, está claro que en esta situación, la dignidad dejaba de ser importante para peruanos de callejones, quintas y vida modesta,  alejados de la holgura, asumían además una pobreza mental.

Pero, lo que puede causar escozor y ponerle la piel de gallina a más de una familia conservadora  y  a quienes son aplicadas en conocer las noticias en radio y televisión y fustigan lo malo, antes de la retahíla de casos de corrupción, era normal que alguien opinara, “que robe pero que haga obra” referido a la autoridad, así pensaban, hoy seguro que piensan diferente y rechazan a los corruptos.

Sin prerrogativas, las amas de casa no solo permitían que les robaran la felicidad sus parejas, sino   la falta de recursos y vivir al día, con solo el diario que le daba el marido, les bastaba  para sentirse cómodas y poder cubrir sus gastos, un panorama que con el tiempo cambió, porque hoy las mujeres exigen autonomía y espacios para desarrollarse profesionalmente  y por ende ser útiles.

La aparición de la tecnología, el internet y la presentación de formatos sociales, contra el abuso, el feminicidio, las violaciones, propuestas laborales y generación de recursos, entre otros, ha conseguido que más allá de sancionarse a muchos sujetos de mal vivir que existen, , la sociedad se comprometa en dar respuesta a cada caso y se castigue al opresor, algo que antes no sucedía.

Con el empoderamiento femenino, y la preparación de cada familia en salir adelante antes los retos que le ofrece la sociedad, las personas de limitado raciocinio y sin oportunidades de hacer respetar sus derechos hoy tienen una panorama diferente, alentado por la comunicación social de periodistas y comunicadores que los encauzan para ser peruanos dignos y diferentes en este país.

Desterrándose así expresiones como “que deje dinero y haga lo que quiera”, referida a las familias pobres de bajo acceso a la cultura, “que robe y haga obra”, dirigido a funcionarios mediocres que roban al Estado y destinan escasos recursos para desarrollar obras, las coimas que antes eran costumbres ancestrales, hoy son historia y los culpables  son sancionados con su falta de libertad.

Este tipo de hechos de sometimiento social y económico de la mujer por su pareja, no van más, los derechos de las personas están vigentes y las denuncias son objeto de cárcel cuando se trasgrede los límites de convivencia, una mujer es dueña de su cuerpo y no es negociable el sexo unilateral, las autoridades no deben coger más dinero que el de sus sueldos, porque todo lo demás es robo.

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