14 julio, 2024

Las casas antiguas encierran mucho encanto y personalidad fruto de los años que llevan en pie. Tienen una historia que contar. Sin embargo, con el paso del tiempo es normal que necesiten algunas reformas para modernizar elementos como instalaciones o acabados y ganar en funcionalidad y confort. Al emprender la reforma de una casa antigua, es importante mantener su esencia y preservar su carácter original. Una remodelación cuidadosa puede combinar la belleza de la arquitectura tradicional con comodidades modernas, creando un espacio que refleje la historia y el estilo de la casa, al mismo tiempo que se adapta a las necesidades contemporáneas. El reto está en llevar a cabo estas mejoras sin perder la esencia y alma original de la vivienda. Vamos a ver algunas claves para reformar una vivienda antigua con estilo y respetando su historia.

Materiales nobles y similares

Un elemento fundamental es utilizar materiales nobles y de calidad para las reformas, pero siguiendo la estética original de la casa. Por ejemplo, si las fachadas exteriores son de piedra, lo lógico es emplear este mismo material para complementos como porches o solados. Del mismo modo, los suelos interiores de terrazo pueden sustituirse por otros de madera noble como roble o haya, en vez de porcelánicos.

Estructura y compartimentación

Es importante respetar la estructura portante original y la distribución de espacios de la casa. Esta suele estar muy medida en el caso de las construcciones antiguas. Un error común es derribar tabiques sólo por abrir espacios, cuando lo aconsejable es conservar la compartimentación existente. se pueden practicar puertas para integrar habitaciones.

Detalles artesanales

Otro elemento que aporta personalidad son los detalles artesanales como molduras, cerrajería, lumbreras o baldosas hidráulicas. Siempre que sea posible, conviene conservar este tipo de elementos, restaurarlos o imitar su factura de forma artesanal en las reformas. Una buena opción son detalles hechos a medida que respeten el estilo original.

Iluminación y acabados

La iluminación también debe seleccionarse de forma acorde al estilo de la vivienda, utilizando puntos de luz discretos en colores cálidos. En cuanto a acabados, lo ideal es apostar por

texturas como revoques, yesos alaciados o embaldosados que encajen con la estética clásica, en lugar de pinturas plastificantes.

Mobiliario y decoración

Cuando sea posible, se deben intentar conservar elementos de mobiliario y decoración antiguos que doten de personalidad a las estancias. De no ser así, se pueden incorporar piezas nuevas que casen en diseño y materiales con el carácter heredado, como muebles de roble macizo, estanterías de hierro forjado o cerámica popular.

Adaptaciones con criterio

A la hora de introducir mejoras funcionales como nuevos baños o cocinas, hay que hacerlas con discreción para no romper la armonía. Elementos como puertas correderas, suelos radiantes o iluminación LED pueden ayudar a ganar en confort sin apenas impacto visual. Lo más aconsejable son reformas quirúrgicas centradas solo en las zonas objeto de cambio.

Mantener el alma viviente

Una casa centenaria suele acumular historias en sus muros que es importante preservar. Un buen consejo es conservar detalles que evoquen su pasado, como fotografías antiguas en marcos, objetos heredados o hasta viejas señales que formen parte del relato. Esto ayudará a que siga manteniendo su espíritu a pesar de las transformaciones necesarias.

Como se ha visto, es posible reformar una casa antigua sin perder su esencia ancestral utilizando criterios de respeto a la arquitectura, los materiales y detalles originales. Lo ideal es acometer las mejoras de forma quirúrgica y teniendo siempre presente la necesidad de preservar la personalidad única que solo el paso del tiempo puede conferir. De este modo, se logrará transformarla sin borrar su historia.

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