14 junio, 2024

Por José Ignacio de Romaña: Estamos a más de 200 años de la independencia, fecha que nuestros gobernantes promocionan como un gran hito de celebración en nuestra vida republicana. Pero, como nación me pregunto, luego de 200 años de vida republicana, ¿qué razones tenemos para sentirnos orgullosos y celebrar a lo grande?, ¿qué hemos logrado? Si nuestra nación tendría que rendir cuentas sobre desarrollo, nivel de pobreza, salud, ingreso per cápita, seguridad, valores… ¿Qué cuentas rendiría?

Son 200 años de vida Republicana, en un territorio con más de 5000 años de historia, desde los inicios de Caral, la civilización más antigua de América, pasando por Chavín de Huantar y su dominio la arquitectura, agricultura, hidráulica, cerámica y orfebrería, Cultura Paracas y sus textiles, trepanaciones craneanas, pesca, Cultura Vicus, Cultura Moche, Cultura Nazca, Tiahuanaco… llegando al imperio Incaico y luego la conquista. Tenemos mucho más que celebrar, que los 200 años de independencia, tenemos una vasta historia, historia que es la historia de América.

Esa es la herencia que recibió la Republica, los padres de la patria heredaron el territorio con la más rica historia y cultura de América, los logros del imperio incaico en cuanto a organización, astronomía, agricultura, hidráulica, comunicación, orfebrería son vastos.

Y, la pregunta que surge es, ¿Qué hemos hecho con toda esa herencia recibida? ¿cómo la hemos potenciado?, ¿la hemos multiplicado?, y, por último, ¿siquiera la hemos preservado?

Cuáles son las cuentas que luego de 200 años de vida republicana podemos rendir. Cuál es el nivel de educación de nuestra gente, cual es el ingreso per cápita de nuestra nación, como hemos multiplicado el legado histórico heredado, como protegemos y cuidamos de nuestro legado.

Sinceramente, avergonzado debo contestar que, ese mendigo sentado sobre un banco de oro, sigue siendo un mendigo, y el oro en esta metáfora se aplica a toda la riqueza que este país ostenta, una riqueza cultural , en recursos, en su gente , en historia, y si algo positivo debo resaltar de esta vida republicana, es el gran corazón que caracteriza a nuestra gente, un gran corazón que le abrió las puertas a Nipones, Chinos, Africanos, Italianos, y surgió un , mestizaje sobre el ya mestizaje con los españoles,  que nos hace únicos, y que debemos potenciar con miras a mejorar el nivel de vida de nuestra gente.

Siempre hemos ostentado sobre nuestro rico país y las grandezas que él posee, sabemos lo que tenemos, pero nunca hemos capitalizado dicha riqueza, nunca nos ha rendido ningún tipo de interés, dado que no hemos sabido hacer las inversiones necesarias para que den sus frutos.

Al igual siempre supimos lo bien que se comía en el Perú, solo bastaba viajar al extranjero y añorar la comida de casa, pero nadie se la creía, lo hablábamos y solo quedaba en dichos y conversaciones patrióticas culinarias. Surgió un muchacho soñador, visionario que se la creyó, trabajo duro, escribió su sueño que compartió abiertamente, y luego de 20 años de arduo esfuerzo, el Perú es reconocido como una de las mejores cocinas del mundo, generando miles de puestos de trabajo e ingresos para el país.

Perú 40 quiere copiar ese modelo. Perú 40 quiere plantear como objetivo país creer en realmente quienes somos, no solo dueños de la mejor cocina del continente, sino dueños del país con mayor riqueza cultural e histórica de América; y así como ese muchacho soñador nos convenció a todos los Peruanos de nuestras capacidades culinarias y generar un mundo de oportunidades para los Peruanos, esa herencia de más de 5000 años multiplicarla en 40 millones de turistas para el año 2050, Peruanos por 10 nuestros visitantes y para eso necesitamos hacer de esta iniciativa una iniciativa de nación, una iniciativa continental, y a través del turismo, haciendo del Perú un Hub turístico americano, cambiarle la vida a millones de Perúanos y latinoamericanos.

Iniciativa continental, porque hoy no son los países los que compiten, son los continentes quienes lo hacen, el Turismo Europeo se ofrece visitar 2  o 3 o 4 países en 15 días, y eso es posible porque tienen una Europa unida, no solo con una moneda común, sino por una infraestructura que al igual que las venas permiten que fluya la sangre y el oxígeno en el cuerpo para qué el ser humano viva y se desarrolle,  igualmente las carreteras, vías fluviales y ferroviarias hacen de Europa un solo cuerpo integrado que permite que Francia reciba 90 millones de turistas, España e Italia alrededor de 80 millones. Es iluso pensar que se puede competir con los grandes teniendo el tamaño que nuestros países tienen. Europa creo la comunidad europea, cuan más fácil debería ser para nosotros hacer lo mismo, más aun, aprendiendo de los errores del viejo continente y caminando por las lecciones aprendidas.

Pensemos en grande, pensemos igualmente en un gran proyecto latinoamericano, y que sea el Perú la chispa que encienda esa máquina. Al igual que Europa tenemos la historia, tenemos la cultura, tenemos la comida. Que nos falta: la infraestructura, la educación y lo más importante creer como nación que podemos hacerlo.

La idea de Perú 40 es analizar el potencial que tiene nuestro país, cada región, compararlo con experiencias exitosas en otras latitudes y mostrar matemáticamente como podríamos llegar a esas cifras. El planteamiento será integral, que infraestructura demandaría la región, que leyes de promoción al sector deberían ser promulgadas, un programa de educación nacional que apunte al trato del turista, planificación urbanística de largo plazo.

Creemos firmemente, que un enfoque hacia el sector turismo podrá potenciar enormemente nuestras riquezas naturales y riquezas históricas heredadas y escondidas al mundo, y a la vez, invitar al continente a abrazar un proyecto continental de comunicación ferroviaria que nos una como región y nos ponga a nivel de continentes más avanzados.

El informe de la OMT resalta claramente que el turismo  es una gran impulsora del crecimiento y uno de los principales sectores para mejorar el nivel de vida de las personas. Vemos en las estadísticas el gran potencial que tiene el Perú de rápidamente aumentar en 50% su volumen de turistas e igualar a países vecinos como Argentina Brasil y Chile.

Un gran aliado en el crecimiento que puede tener la región sudamericana está en el Asia, particularmente la República Popular China, quien tiene un agresivo programa denominado La Ruta de la Seda”, “One Road one Belt” y presentarle nuestra región a más de 1.3 billones de habitantes del continente asiático.

Es importante clarificar que en temas de turismo no son los países los que necesariamente compiten, sino las regiones, por eso, para como región poder atraer a un mayor número de visitantes, y apuntar a los 40 millones de turistas que hoy día ostenta México, es imprescindible hacer este no solo un proyecto nacional, sino continental, y mejorar los servicios de infraestructura, empezando por construir un tren transcontinental.

Al ser nuestros países importante exportadores de materia prima, el solo anuncio de este mega proyecto sud americano elevaría el precio de nuestras materias primas como el acero, cobre, zinc, plomo, y producto de esos mayores ingresos tendríamos los dineros necesarios para seguir disminuyendo la brecha de infraestructura necesaria para recibir a un mayor número de visitantes a nuestra región.

En el caso del Perú, la historia, la variabilidad de climas en Costa Sierra y Selva, la gastronomía, la riqueza paisajista, permite ostentar apuntar a igualar a México en número de visitantes, pero para eso se requiere que dicha meta sea un objetivo nacional, que requerirá una política clara del estado para que así suceda, desde declarar la meta como un objetivo nacional, hasta sentar las políticas necesarias que permitan al sector privado invertir en la infraestructura necesaria para acoger al turista. Es fundamental educar a la población en ese sentido, dado que es necesario que el turista repita la visita, tal como lo ha logrado México, dando una atención especial a sus visitantes y logrando que los turistas regresen más de una vez.

Como metodología se puede comparar regiones peruanas con lugares que comparten ciertas características en otras partes del mundo. Por ejemplo, las playas del norte del Perú y un potencial turístico europeo, que podría ser similar a Republica Dominicana, Cancún, Los Cabos, para lo cual es importante una multimillonaria inversión del sector hotelero privado; una inversión del Estado en infraestructura carreteras, escuelas, aeropuerto internacional y sobretodo, una política de atracción internacional a la inversión turística.

Un caso que no tiene paralelo a nivel mundial, cosa que lo hace único, es el lago Titicaca, el lago navegable más alto del mundo. La gran ventaja es su conexión con el Cuzco vía Ferroviaria y carreteras, y las grandes áreas con posibilidades de un desarrollo virgen. Una parte del público objetivo es el grupo de turistas afines a los cruceros. Complementar la inversión hotelera en con un turismo de cruceros de lujo de dimensiones similares a los cruceros que hoy navegan en los ríos europeos.

Nuestra Selva Amazónica es completamente Virgen en términos turísticos. Un destino solo aprovechado por turistas del más alto nivel, y destruido por los mineros ilegales y la tala ilegal de árboles. El año 2016 la república popular China propuso al entonces presidente del Perú, la posibilidad de construir un tren bi oceánico, que una Brasil con el océano Pacifico, la inversión estimada era de 70 billones de dólares. Esa inversión, que aun está en carpeta, no solo trae consigo todos los beneficios de un comercio bi oceánico y el develamiento de todas las riquezas de nuestra selva, haciendo posible una industria maderera responsable, mejorando las posibilidades de agro exportación como el Café, frutas, aceites y demás riquezas de nuestra selva, sino también posibilita el desarrollo turístico de toda la región. Como comparables tenemos el turismo en África subsahariana, La Organización Mundial del Turismo prevé que para el año 2022, África subsahariana reciba unos 77 millones de turistas. Por eso es crucial que se desarrollen las infraestructuras necesarias para recibir ese contingente de personas y beneficiarse de los ingresos que puedan generar.

Como consecuencia del crecimiento del sector y las expectativas que genera, las multinacionales del turismo y las cadenas internacionales de hoteles están dispuestas a invertir cientos de millones de dólares en África subsahariana durante los próximos años para dar respuesta a la creciente demanda tanto del turismo internacional como a la generada por la ascendente clase media africana.

Ese mismo modelo debería funcionar en el Perú, el turismo es uno de los principales contribuyentes para la creación de empleo, puede conducir a la reducción de la pobreza y a la promoción del desarrollo socioeconómico y trabajos dignos. El turismo responsable busca la sostenibilidad social, económica y medioambiental.

El Perú tiene todos los ingredientes para lograrlo, solo debemos, al igual que lo hizo Gastón Acurio con los sabores y arte de la comida Peruana, al igual debemos generar la chispa que encienda las almas de nuestro país y apuntemos a transformar la vida de millones de Peruanos a través de la actividad turística.

Es importante recalcar que el turismo responsable permite la descentralización del país, llevando mano de obra de buen nivel a cada rincón patrio que permita dar las atenciones necesarias al turista. Con la inversión hotelera se genera gran demanda de mano de obra, se requiere proveedores locales que suministren producción ecológica de los productos que se consumen en los establecimientos turísticos, artesanías y objetos locales.

Esta chispa que despierte las conciencias debe estar apoyado por un claro apoyo del estado que se demuestre en leyes que fomenten el turismo. Una norma clara debe ser una ley de “Zonas Económicas Especiales Turísticas” que se traduce en un periodo de estabilidad tributaria para inversiones turísticas que cumplan con ciertos requisitos pre establecidos. Esa estabilidad tributaria debería tener una duración por lo menos de 20 años y empezar un periodo de por lo menos 10 años con CERO tasa de impuesto a la renta y luego que suba escalonadamente dependiendo del número de turistas alcanzado y si el Estado cumplió con el compromiso de infraestructura al que se comprometió: carreteras, hospitales, educación, aeropuertos, electrificación, agua, desagüe entre otros servicios básicos que debe encontrar un turista al cual se apunta repita la experiencia.

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