Su antifujimorismo le permite hacer cualquier cosa a Verónika Mendoza Firsh, llamada caviar y cuestionada por utilizar con malas artes, para postularse, a «Juntos por el Perú», cuyo propietario es el exprimerministro Yehude Simon, quien se arrebató con ella y decidió apoyar a Pedro Castillo, Vladimir Cerrón, que llamó a eso robo, celebra la alianza de la excandidata con su partido político.
Con su actitud, la política cuzqueña, de origen francés por línea materna, y que realizó estudios de psicología y antropología en la tierra de Napoleón Bonaparte, con muchos privilegios, que no tiene un estudiante peruano, acaba de suscribir un acuerdo político con «Perú Libre», alianza que antes le hizo perder destacados cuadros a «Nuevo Perú» como Huillca, Glave, Arce, que la abandonaron.
Fresca como una lechuga, Mendoza Firsh indicó que en la política no interesan las personas sino los objetivos, es decir le importó un bledo la deserción de sus compañeras de lucha, que participaron junto a ella en las elecciones del 2016 postulando por «Frente Amplio» del cura Arana, que la botó de su organización partidaria y partió la bancada en dos en el congreso de la república.
Hoy, a sus 40 años, después de dos intentonas, de perder las elecciones a la presidencia de la república, de 2016 y 2021, la señora Verónika Mendoza, ha vendido cara su derrota y no desea volver a su casa con las manos vacías, así que con mucha velocidad de reacción y ni corta ni perezosa, decidió olvidar viejas rencillas y optó por el acercamiento a sus contrincantes políticos.
Tras el acuerdo entre «Juntos por el Perú», «Nuevo Perú y «Perú Libre», el presidente de este partido, Vladimir Cerrón Rojas, tuiteó para saludar la alianza entre las organizaciones políticas de izquierda aludidas, con esto Mendoza Firsh toma riesgos y renuncia a sus postulados feministas y enfoque de género, pues el ideario de «Perú Libre» supone a la mujer como personaje elemental.
Qué más pasos hacia atrás, como una tortuga, tendrá que hacer doña Verónika Mendoza como concesiones para tomar parte de esta alianza extraña de izquierda progresista con izquierda radical fundamentalista, el marxismo-leninismo, está allí presente, aunque sus voceros se nieguen de aceptar, Cerrón Rojas de formación castrista adepto al chavismo, no ha cambiado en absoluto.
Si Mendoza Firsh renegaba cuando le mostraban la bandera roja con los símbolos de la hoz y el martillo, como identificándola con el comunismo, hoy tendrá que morderse la lengua, porque ha caído justo a la casa de los radicales de izquierda, que no sólo pertenecen a la línea de la ex Unión Soviética y del Maoísmo, bandera de Patria Roja, que de rivales pasarán a ser socios de izquierda.
Pedro Castillo, en esta alianza política intenta revertir el ideario del partido que suscribe Vladimir Cerrón Rojas, intenta democratizar sus gritos de guerra de enfrentamiento clasista de pobres contra ricos, ahora dice que se quedará solo cinco años y respetará las instituciones públicas, pero sigue con la prédica de llamar a asamblea constituyente que solo procede en los golpes de Estado.

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