Desde que el presidente Pedro Castillo Terrones asumió la presidencia de la república, nadie sabe donde despacha, ni a quien recibe, porque la agenda oficial está desierta, como si no existiera ningún mandatario, lo cierto es que lo que está haciendo el maestro es contravenir las normas, ¿le estará aconsejando Vladimir Cerrón para evitar los controles de vigilancia como las grabaciones?

Cuando Castillo lanzó desde el congreso su oposición a gobernar desde la casa de Pizarro, se aceptó, pero después, sus partidarios indicaron que en tres días se conocerán sus nuevas oficinas, que estarían en el Centro de Convenciones, hasta hoy utilizados para algunos eventos, pero luego las cosas no se aclararon, lo lamentable es que los periodistas no tienen acceso a sus actividades.

Como sabemos, cuando cada mandatario inicia una gestión política, despacha desde Palacio de Gobierno, donde existe una oficina de prensa, y periodistas que siguen la agenda presidencial, tal como sucede con los ministros y los congresistas, el periodista tienen el derecho de informar las acciones que realizan los funcionarios públicos, para cumplir sus labores deben tener facilidades.

Lo que ha hecho el mandatario, que siempre fue un personaje renuente a conversar con la prensa, es mantener su característica de personaje huidizo, eso pasó en la campaña, donde incluso existían equipos de seguridad del candidato que obstaculizaban la labor de la prensa, señalando, quienes están autorizados y quienes no deben estar presentes, hoy están alejados de su domicilio.

Así las cosas, el panorama se presenta muy complicado, tanto que instituciones de la prensa peruana han tenido que manifestarse con desagrado, durante la juramentación de los ministros, realizado el 29 de julio en la sede del Gran Teatro Nacional, los periodistas, siguieron desde los exteriores las incidencias del evento, juiciosamente captaron imágenes desde el canal del Estado.

El impase recién pudo concluir al día siguiente, durante la juramentación por separado de Pedro Francke y Aníbal Torres, como ministros de Economía y Finanzas y Justicia y Derechos Humanos, respectivamente, ojalá que la decisión se establezca regularmente, porque la labor del periodista es informar a la opinión pública los hechos más relevantes desde los ámbitos oficiales, entre otros.

En tanto, la declaración del mandatario, que Palacio de Gobierno se convertirá en un museo, o destinado como sede del Ministerio de Cultura, al que quieren llamar de “culturas”, como si el término no incluyera a todas las culturas del país, empero no desean integrarla en una expresión; una idea semejante tuvo Alejandro Toledo, al introducir el género para lograr la personalización.

Con su determinación, el fundador de “Perú Posible”, ex partido del presidente Pedro Castillo, obligó que se descontextualice, cada vez que alguien se refiera a un hombre o a una mujer, antes bastaba con decir los niños, al referirnos a los dos géneros, empero hoy todo se ha degenerado diciendo la médica, no médico, la ingeniera, no ingeniero; esto se pretende aplicar a instituciones.

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