POR: Carlos Iván Landa Kerschbaumer

A 17 días del Bicentenario Nacional, la calle sigue hablando, haciendo berrinches, como un niño que reclama a su madre su juguete navideño, sin conocer si habrá dinero para adquirirlo y si será costoso; la verdad que le costará mucho al Perú, si no se resuelve la instalación de un nuevo gobierno con legalidad y legitimidad, temas necesarios, para alcanzar la gobernabilidad del país.

Lo cierto es que continúan los discursos callejeros que no ofrecen mensajes de tranquilidad, menos paz, a los peruanos de a pie, y por ende a la sociedad, la situación es complicada porque el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) no dice “esta boca es mía”, al anuncio de que la proclamación de la nueva autoridad de Palacio se daría en cuatro días, se enfrentan las voces más discrepantes.

El “fuego cruzado” hace que se recomiende a las autoridades hacer una pausa para respirar hondo y decidir, porque si no existen explicaciones profundas y claras que busquen la calma social, el país se convertirá en un pandemónium, difícil de controlar, aunque los resultados electorales tengan dueño, es preciso que no exista dudas, esto se logra escrutando hasta el final el proceso electoral.

El jurista Alberto Borea Odría, afirmaba en una entrevista, que no es tan importante la fecha de la juramentación presidencial, sino que esta sea limpia y sin ningún atisbo de incredulidad, si es tan cierto, como lo aseguran observadores internacionales , que “el proceso ha sido ejemplar” solo basta demostrarlo, para ello convendrá acceder al padrón electoral, por ende, auditar el proceso.

Patricia de Río, reconocida periodista nacional señaló en un audio, con voz clara y adjetivos duros, que no es posible que un candidato que tenía 2.5 puntos de aceptación en la primera vuelta pase a alcanzar 19 puntos, dejando entrever que las cosas son oscuras, en tanto partidos políticos como “Renovación Popular” declaran ser las víctimas de un proceso electoral que los perjudicó.

Con esos argumentos, organizaciones políticas perdedoras, exigen explicaciones, respecto al bajo caudal de votos recibidos, lo que les parece extraño, Rafael López Aliaga en su momento exigió un reconteo de votos a las autoridades electorales, lo que nunca se dio, por la modalidad que existe en el país, de destruir las cédulas de votación y registrar los votos en actas para luego evaluarlas.

Esta situación de especulación y dudas, hace que colectivos, caravanas y mítines, continúen en el país y no sepamos hasta donde va a llegar la convulsión social, los actores políticos reclamantes siguen tocando las puertas de la legitimidad, demandando que el presidente de la república Francisco Sagsti, se coloque la centro y no al extremo, para demandar acciones a los observadores.

Como corolario de que las cosas no se entienden, el tema ha alcanzado denuncias internacionales de conocidos intelectuales y políticos encabezados por Mario y Álvaro Vargas Llosa, alienados a la derecha, rabiando contra la izquierda y censurando la indolencia del presidente del JNE, a quien muchos personajes califican de incapaz, lo cierto es que se requiere neutralidad y también justicia.

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