SIETE ROSAS DE HIERRO Y ESCRIBIR, POR EJEMPLO

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Por Francois Villanueva Paravicino

Las lecturas más interesantes que disfruté esta semana fueron las obras del escritor huancavelicano Zein Zorrilla y del escritor mexicano Carlos Monsiváis: Siete rosas de hierro (Editorial San Marcos, 2018) y Escribir, por ejemplo: de los inventores de la tradición (Fondo de Cultura Económica, 2008), respectivamente. El autor peruano es muy conocido en los círculos literarios de Lima y de provincia; y el autor azteca es reconocido a nivel internacional.

Comenzaré con lo nuestro. El penúltimo libro que leí de Zein Zorrilla fue El taller del traspatio y otros cuentos (Lluvia Editores, 2013), que, ahora al terminar de leer Siete rosas de hierro, tienen un fuerte parecido: relatos anecdóticos, circunstanciales, protagónicos, ambientados en los Andes (sus ciudades, sus periferias o sus minas), en la selva o en la capital limeña. Es decir, un autor que conoce los terrenos más diversos de nuestro país.

De Zein Zorrilla también leí Carretera al purgatorio (2003) en las clases de Lecturas Literarias I de San Marcos. Es una novela que narra el regreso de un provinciano desde Lima a la hacienda donde radicó su padre, Ingahuasi, pero en el camino ocurrirá una avalancha que colocará al protagonista en medio de un amor de antaño y, además, de los extrabajadores de la hacienda de su padre, quienes lo mirarán con resentimiento y con odio por lo vivido antes de la Reforma Agraria. Al final, el protagonista descubrirá que el mundo que dejó antaño ha cambiado radicalmente y, por ello, su viaje se truncará.

Sin embargo, la novela que más me gustó de su autoría fue Dos más por Charly (1996), su primera novela, que narra las aventuras y, al final, la tragedia de un joven universitario; y porque en dicha novela, como en la mayoría de sus obras, existen abundantes diálogos, que creo el narrador de sus trabajos maneja con un registro esforzado, como si fuera una columna vertebral que sostiene el corpus de sus ficciones, y esos diálogos también se encuentran en Siete rosas de hierro.

En Siete rosas de hierro existen cuentos sobre aventuras románticas y sicalípticas de jóvenes trabajadores en la tala de árboles, como en el “El harem de Tony Flags”; sobre la violencia política, como en “Arrasados”; sobre las aventuras de unas vacaciones, como en “Gran Hotel Embajadoras”; sobre el abigeato y sus consecuencias, como en “Ladrones de caballos”; sobre las peripecias de un accidentado viaje, como en “Fiesta de promoción”; la formación lectora y las decepciones existenciales en “Una biografía de Napoleón”; sobre los problemas en los trabajos de las minas en “Inundaciones”.

Por otro lado, la sugerencia que habría que recordarle al maestro Zein Zorrilla sería que mejorara los finales de los cuentos de este libro, pues algunos parecen con finales muy abiertos o que no sentencian bien el planteamiento de lo que busca contar, y en ese sentido habría que mejorar dicho aspecto, aunque sí existen cuentos que están a la altura de la expectativa.

Pasando al siguiente libro, el de Carlos Monsiváis, me llamó la atención de que no incluyera a Octavio Paz en su lista de los inventores de la tradición mexicana, y buscando información sobre dicho asunto, encontré que ambos sufrieron discusiones polémicas por cuestiones políticas e ideológicas, lo que los enemistó y lo que hizo que ambos combatieran desde diferentes frentes.

En este libro Carlos Monsiváis analiza la vida y las obras de los escritores que fueron sus compatriotas, como José Revueltas, Jaime Sabines, Ramón López Velarde, Alfonso Reyes, Julio Torri, Agustín Yáñez, Juan Rulfo, Augusto Monterroso, Rosario Castellanos y Carlos Fuentes; quienes fueron hombres de su tiempo, ya inmiscuidos en la política nacional mexicana, en la república de las letras del país azteca, o ya reconocidos internacionalmente por la maestría de su pluma prosística o versista.

Para analizar la trascendencia artística de estos hombres de letras de México cita fragmentos de sus novelas, de sus ensayos, de sus poemas, de sus cartas, de sus artículos periodísticos, de las biografías o de los estudios que escribieron sobre ellos, etcétera. Asimismo, analiza el contexto histórico en el que vivieron y el arte poética que manejaron, como si buscase desentrañar la razón de su pasión por la literatura.

En ese sentido, el libro de Carlos Monsiváis es una buena introducción a la literatura mexicana en lo que concierne al siglo XX, que fue su siglo. Como el gran ensayista que fue (recuerdo con gratitud la lectura de su ensayo Apocalipstick, 2009), este libro puede ser considerado como una grandiosa recopilación de sus ensayos y artículos literarios que le dedicó a las grandes figuras de su tiempo y, por ello, es muy recomendable.

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Francois Villanueva Paravicino

Escritor (1989). Cursó la Maestría en Escritura Creativa de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Estudió Literatura en la UNMSM. Autor de Cuentos del Vraem (2017), El cautivo de blanco (2018), Los bajos mundos (2018), Cementerio prohibido (2019), Sacrificios bajo la luna (2022). Textos suyos aparecen en páginas virtuales, antologías, revistas, diarios y/o. Mención especial del Primer Concurso de Poesía (2022) y de Relatos (2021) “Las cenizas de Welles” de España. Semifinalista del Premio Copé de Poesía (2021). Ganador del Concurso de Relato y Poesía Para Autopublicar (2020) de Colombia. Ganador del I Concurso de Cuento del Grupo Editorial Caja Negra (2019). Finalista del I Concurso Iberoamericano de Relatos BBVA-Casa de América “Los jóvenes cuentan” (2007) de España.

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