Harold Bloom explicaba que la tradición literaria se establecía a través de las lecturas que realizaban los escritores contemporáneos a los escritores del pasado, asumiendo que a lo largo de la historia de la literatura siempre han existido lectores-escritores actuales y, también, escritores-lectores del pasado; estas lecturas de revalorización se producían según los intereses de los tiempos, por ejemplo, la importancia de D. H. Lawrence que le dieron los grupos liberales que defendieron la libertad sexual en el siglo XX; o, en nuestro idioma, el homenaje que le rindieron los poetas de la Generación del 27 al poeta mayor Luis de Góngora y Argote, luego de cuatrocientos años de su fallecimiento en Córdoba, también su ciudad natal.

Hoy en día los jóvenes escritores de Lima, y también los lectores de literatura, han leído, han escuchado o tienen cierta referencia de los escritores peruanos Augusto Higa Oshiro, cuyos cuentos completos editados por la Editorial Campo Letrado recomiendo con gran entusiasmo; o, por ejemplo, Julián Pérez Huarancca (cuyas novelas son interesantísimas y la que me gusta más a mí es Anamorfosis, 2017, que creo es una novela breve estupenda), Cronwell Jara Jiménez (cuya novela breve o cuento largo Montacerdos, 1981, es grandiosa; o Faite, 2016, es esteticista), Marcos Yauri Montero (cuyos ensayos o cuentos son atractivos), Enrique Rosas Paravicino (quien es muy leído y admirado en Cusco y, además, en todo el país, pues hasta le rindieron homenaje en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos), o Feliciano Padilla (cuyos relatos y novelas informan y denuncian la problemática actual de la realidad nacional).

Lo grandioso es que estos escritores todavía continúan vivos (incluso hay alguno longevo) a excepción de Feliciano Padilla, quien falleció este año; y, además, lo curioso de ellos es que la mayoría o casi todos han editado sus libros con editoriales independientes. Además, un grupo mayor de estos seis autores son de provincia, como Julián Pérez Huarancca (Ayacucho), Cronwell Jara Jiménez (Piura), Marcos Yauri Montero (Huaraz) o Enrique Rosas Paravicino (Cusco). Por su parte, Augusto Higa Oshiro y Feliciano Padilla son de Lima, aunque este último vivió casi toda su vida en provincia, como en Puno, donde le alcanzó la muerte. Y aun así su literatura ha conquistado a un gran sector de Lima, y por ello han sido distinguidos con reconocimientos nacionales, se han afincado en la capital, se han inmiscuido en la academia, y tienen un gran valor mediático que, como afirmaríamos con fines comerciales, podrían ser el festín económico para las editoriales independientes o, incluso, de las transnacionales.

Por ello, es importante la labor que viene realizando la Colección Cuadernos Urgentes que, según el escritor y catedrático Paolo de Lima, está dedicada a difundir trabajos críticos recientes sobre la obra de autores peruanos esenciales y en plena producción escritural. Los libros de esta colección corresponden a cada uno de cada autor mencionado y está conformada por artículos académicos o ensayos de investigación que resaltan toda la producción libresca de los autores mencionados. Por ejemplo, del escritor Julián Pérez Huaranca diferentes académicos analizan sus obras Retablo (2004), Criba (2014), Anamorfosis (2017), o Resto que no cesa de insistir (2011). O, de Cronwell Jara Jiménez, analizan Montacerdos (1981), Patíbulo para un caballo (1989), Las huellas del puma (1986), Barranzuela, un rey africano en el Paititi (1990), Babá Osaím, cimarrón (2003) o Faite (2016).

Según los editores de esta colección, los catedráticos Jorge Terán Morveli y Edith Pérez Orozco, este propósito traduce con exactitud la necesidad apremiante por difundir investigaciones en torno a la obra de escritores peruanos relevantes pero que, a menudo, son soslayados injustamente por parte de las academias peruanas o por otros sectores más elitistas o clasistas. En efecto, la finalidad de esta colección académica y crítica obedece a la urgencia de un justo reconocimiento a la labor escritural de estos escritores; esta tarea es todavía una agenda pendiente por parte de la crítica literaria peruana, una deuda que busca saldar los volúmenes de Cuadernos Urgentes al ofrecer una serie de estudios sobre algunas de las obras más representativas de estos autores que, como mencionamos, son un referente para jóvenes lectores-escritores del presente.

Por ello agradezco en particular al maestro Jorge Terán Morveli (cuyas clases de Estudios Culturales y de Literatura Norteamericana I en la Facultad de Letras de San Marcos las disfruté muchísimo por las lecturas que recomendó como obligatorias y optativas), pues fue el quien me entregó varios volúmenes de esta colección con incluso alguna firma del autor estudiado, como la de Julián Pérez Huarancca, mi paisano. Además, felicitarlo, junto a Edith Pérez Orosco, por esta noble tarea que debería ser un ejemplo a seguir en la crítica literaria peruana, que a veces peca de elitista y clasista.

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Francois Villanueva Paravicino

Escritor (1989). Cursó la Maestría en Escritura Creativa de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Estudió Literatura en la UNMSM. Autor de Cuentos del Vraem (2017), El cautivo de blanco (2018), Los bajos mundos (2018), Cementerio prohibido (2019), Sacrificios bajo la luna (2022). Textos suyos aparecen en páginas virtuales, antologías, revistas, diarios y/o. Mención especial del Primer Concurso de Poesía (2022) y de Relatos (2021) “Las cenizas de Welles” de España. Semifinalista del Premio Copé de Poesía (2021). Ganador del Concurso de Relato y Poesía Para Autopublicar (2020) de Colombia. Ganador del I Concurso de Cuento del Grupo Editorial Caja Negra (2019). Finalista del I Concurso Iberoamericano de Relatos BBVA-Casa de América “Los jóvenes cuentan” (2007) de España.

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