LO QUE CONTÓ EL VIENTO

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El escritor huamanguino Víctor Tenorio (Vite) ha publicado su Wayrapa willakusqan (Lima: Ed. Altazor, 2021), libro de 16 cuentos en quechua, con algunas reflexiones (hamutaykuna) y un poema para niños. Cuentista reconocido por la crítica como uno de los mejores en lengua castellana, Vite demuestra que también domina el formato en la lengua de los incas.

El cuento quechua clásico, oral, se caracteriza porque se narra en tercera persona, la estructura está vertebrada por el tiempo narrativo lineal y concluye con un final casi siempre cerrado, el cual encierra un mensaje, una lección de vida. Los temas se asocian a lo fantástico, pero también a la realidad cotidiana de la gente.

En Wayrapa willakusqan, que quiere decir “lo que contó el viento”, vemos algunas innovaciones: los cuentos no se han construido en forma lineal, sino que esta se rompe gracias al uso de técnicas como el flash back y el racconto, y el final es abierto, permitiendo al lector la posibilidad de imaginar diversos finales posibles.

Conversando con Vite, constatamos que él ha meditado mucho sobre su proceso de creación, lo cual es un indicativo de su condición de literato de fuste. Un virtuoso de la palabra en las lenguas que domina, el quechua y el castellano, con el plus de que en el trasfondo de sus creaciones y su propia vida encontramos siempre la sapiencia andina, que teóricos como Estermann y Flores llaman filosofía andina.

Vite está convencido de que al darle a sus cuentos un sentido no lineal, merced a las técnicas narrativas modernas que emplea, lo que busca es recuperar el manejo cíclico del tiempo.

Ello explicaría el significado del título de su libro, como la apuesta por un modelo narrativo que calza con la filosofía andina.

Wayrapa willakusqan (lo que contó el viento) se ubica entonces en la margen de quienes hacen literatura empleando el modelo de la “narración viento”, caracterizado por romper con la linealidad, a diferencia de quienes optan por el modelo de la “narración río”, que apuesta más bien por la linealidad para lograr cohesión argumental.

Son pocos los literatos andinos con una conciencia estética bien desarrollada, con una reflexión constante sobre sus creaciones. Vite es uno de ellos.

Y nos alegra que durante la pandemia, sin dejarse arredrar por ella, continúe reflexionando y produciendo sus narraciones y poemas, en los cuales lo tradicional y lo moderno se dan la mano, gracias al soporte lógico de la sapiencia andina. Trabajos escriturales, algunos matizados con un humor fino y otros construidos haciendo dialogar historias y canciones.

Por eso cuentos como “Isi-a-sa-pi-u-pu: ¡hampatu!” (donde se narra las dificultades que tiene en el proceso de aprendizaje un niño campesino en una escuela tradicional) o “Mawka sapatu” (historia de relaciones amorosas donde campean el apasionamiento, el abandono por un nuevo amor y el retorno a lo amado seguro), son referentes para hablar de una forma moderna del cuento quechua, tan atractiva para niños y personas de mayor edad.

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