Jaime La Torre es un escritor que, como muchos otros, no estudió Literatura ni una carrera afín de las humanidades, sino que valiéndose del conocimiento de las Ciencias Económicas (que estudió aparte de diferentes carreras) y del amor por los libros y las ficciones, ha sabido asimilar una postura política e ideológica en sus invenciones literarias, muy bien trabajadas, entretenidas y aleccionadoras; y en cuyas mejores nouvelles ha recreado un universo fabuloso que recuerdan poderosas creaciones como, por ejemplo, La rebelión en la granja (1945) de George Orwell.

Así como la fábula es una breve composición literaria que enseña una moraleja a través de personajes en cuerpos de animales o seres inanimados que hablan y piensan, la propuesta de Jaime La Torre es recrear una atmósfera fabulosa (este adjetivo debe su nombre a dicha especie literaria, cuya estructura temática principal es utilizada con oficio por el escritor Jaime La Torre) para sustentar aquella enseñanza moral a través de denuncias sociales, medioambientales, políticas o morales. Por ello, desde primer plano, la propuesta literaria de nuestro autor es interesante y acertada.

El primer plato fuerte que leí de este autor fue Zorritos… Y los asesinos del mar (Editorial Apogeo, 2019), que nos cuenta, por medio de una prosa envolvente, atractiva, con cierto ritmo narrativo, la historia de la venganza de la naturaleza en manos del dios Poseidón, quien destruye el pueblo costeño Zorritos con fuertes vientos, lluvias y tormentas terribles, debido a que sus principales pobladores (unos cerdos rosados y hombres de mala fe) venían corrompiendo el mar, la tierra y a los aldeanos, y que, al final, recordaba una especie de pueblo en decadencia que olvidó las leyes de lo justo y de lo bueno.

En aquella obrita de menos de 80 páginas (cuya lectura completa está casi garantizado que será de un tirón), los personajes son gallos, burros, cerdos, que conviven en aquel espacio costero Zorritos, donde los más avezados han forjado el negocio de la explotación del petróleo y que, mientras el auge de aquella empresa crece, convierte al poblado en un paraje donde gobierna la corrupción (el jefe se enriquece ilegalmente, existen planillas fantasmas, coimas y abusos, etc.), las desigualdades sociales, y el letal daño al medioambiente, al océano y a la naturaleza. Y, por ello, el carácter ambientalista de esta entrega de Jaime La Torre.

El siguiente libro que leí e, incluso, releí, fue La hermandad del agua (Editorial Apogeo, 2018), que, como su título señala, es un alegato a favor del cuidado del agua en la sierra del interior del país. Y aunque esta novela breve no esté estructurada en forma de fábula, recuerda de forma vaga a los escritores indigenistas que abordaron dicha problemática, aunque su prosa obedezca a un orden más clásico y tradicional, y no utilice aquel lenguaje transcultural (“quechuanizar el español y españolizar el quechua”).

En ese sentido, esta novelita del 2018 versa sobre unos notables que son poseedores y dueños del líquido vital del que necesitan los pobladores, y donde aparece un protagonista singular y único (El Loco), que organiza a los interesados para conformar “La hermandad del agua” y así defender sus intereses y necesidades con respecto a dicho elemento de vital importancia. Al final, aquel idealista y los suyos lograrán sus cometidos y, con gran optimismo, mirarán el futuro con fe y esperanza. Aquí también el lenguaje es transparente, ágil y directo, lo que facilita la lectura para, también, terminarla de un tirón.

Volviendo a la ficción fabulesca o fabuladora de Jaime La Torre, nos encontramos con Mansabamba. La tierra de los mansos (Ediciones Poiésis, 2016), que tiene una larga dedicatoria: “A los que luchan por sus derechos, y a los que murieron defendiéndolos, a los que mataron a esos luchadores, sin importarles el dolor de sus afligidos huérfanos; a los campesinos que nos alimentan con su esfuerzo (etc.)…. ¡a todos ellos!”. Por ello, esta novela tiene un tinte de denuncia y protesta social, donde los personajes son toros, ovejas y otros seres animalescos, y cuya estructura principal está configurada para, al final, reflejar una enseñanza moral o, incluso, política.

La historia de este cuento largo o novela breve nos enfoca en la dictadura que enquista al toro en el poder sobre un pueblo, como el título alude, cuyos habitantes son ovejas mansas, pacíficas y sometidas con total sumisión. Sin embargo, como aparece protagónicamente también en La hermandad del agua, el protagonista Loco (así se le nombra a secas) será el héroe que trabajará para salvar de la opresión y corrupción en la que viven aquellos seres inofensivos (las ovejas), bajo la sombra del toro, aquel protagonista autoritario y feroz, símbolo de la opresión. Al respecto, así como Lituma es un personaje fetiche de nuestro Nobel peruano, don Mario Vargas Llosa, aquel ser idealista y revolucionario es un protagonista muy apreciado por el escritor Jaime La Torre.

También escrita en forma de fábula está el relato breve “La gota de lluvia”, finalista del III Concurso Nacional de Cuento y Poesía “El Huaco de Oro” 2018, y que también posee una temática de alegato a favor de la naturaleza. Según tengo entendido, una edición íntegra de esta composición saldrá ilustrada a full color, traducida del español al inglés, quechua, aimara y shipibo. Es decir, una interesante publicación que fomentará los valores ambientales que necesitamos en estos tiempos convulsos y contaminados.

Desde un punto de vista, la obra literaria de Jaime La Torre puede ser entendida como literatura ecológica y, desde otro aspecto, como literatura de denuncia social y protesta política. En ambos casos, es un arte escrito que cuestiona, que reprocha, que concientiza, que explora los fenómenos más trascendentales del mundo contemporáneo. Y para ello se ha valido de la estructura temática de la fábula, con gran imaginación y lograda prosa, que convierten en un acierto literario la publicación de sus libros, que, como los buenos escritores lo merecen, necesita obtener más lectores y seguidores. En ese sentido, invitamos a todos a seguir leyéndolo.

Francois Villanueva Paravicino

Escritor peruano (1989). Egresado de la Maestría en Escritura Creativa por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Estudió Literatura en la UNMSM. Ha publicado Cuentos del Vraem (2017), El cautivo de blanco (2018), Los bajos mundos (2018), Cementerio prohibido (2019) y Azares dirigidos (2020). Textos suyos aparecen en diversas antologías, páginas virtuales, revistas, diarios, plaquetas y/o; de su propio país como de países extranjeros. Ganador del Concurso de Relato y Poesía Para Autopublicar (2020) de Colombia. Finalista del I Concurso Iberoamericano de Relatos BBVA-Casa de América “Los jóvenes cuentan” (2007). También, ha sido reconocido en otros certámenes literarios.

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