A días de conocerse el informe de la Organización de Estados Americanos (OEA) tras la presencia de diplomáticos, y luego de recogerse diversas posiciones de los órganos políticos, sociales y judiciales, el país enfrenta una terrible realidad, la tiranía del gobierno de Castillo y su vulneración a las leyes; lo que viene es la intervención de las fuerzas armadas para proteger la constitución.

Pedro Castillo Terrones, quien desde que se instaló en la primera magistratura de la nación tras su victoria pírrica (no superó los 50 mil votos) con el ideario de Perú Libre y que luego desconoció para participar en una democracia, que siempre pregonó en los foros internacionales alentando las inversiones públicas y privadas, hoy se aleja de la línea constitucional tras violar sus normas.

Lo cierto es que con el desacato del gobierno al descubierto, de pasar por encima sus decisiones, sobre lo dispuesto por el tribunal constitucional, se enredan más las cosas, pasando el gobierno a tener un poder omnímodo, que ni los reyes poseen, porque siempre existe el respaldo popular para refrendar a la monarquía, empero la actualidad ratifica que estamos frente a una dictadura.

En tanto la cuestión de confianza írrita anunciada por el ejecutivo, parece no ser tan clara para algunos constitucionalistas como Eloy Espinoza Saldaña, ex tribuno del TC, con declaraciones subjetivas de que la bala de oro puede estar en la negativa congresal del presupuesto nacional, el consultor parece confundirse, pues de darse, el ejecutivo haría oficial su presupuesto sustitutorio.

De otro lado, la tercera intentona de vacancia presidencial contra el presidente Castillo Terrones se encuentra en proceso, pese a que es poco probable que se alcancen los 87 votos que exige la norma constitucional y que por el momento no se tienen, con un sector del legislativo impávido, que gusta de cosechar entre la inmundicia, los izquierdistas no darán créditos a las investigaciones

El tema ideológico todavía está, pero a ello le han agregado una complicidad al límite, donde se privilegia preservar los ingresos públicos, y llenarse los bolsillos con jugosos sueldos, que la suerte que pueda correr al país, con una opresión instalada, como escenario político, todo lo que hace el mandatario es respaldado por sus seguidores, sin importar que el pueblo sufre de pobreza y pesar.

A ello se enfrenta la oposición congresal que sigue arando en el mar, con una empresa que genera incredulidad al tope, por escasa integridad del parlamento en tomar al toro por las astas, algo muy contradictorio, teniendo en cuenta que recientemente el congreso obtuvo 98 votos para facultar a su titular para presentar una demanda constitucional, fue por el temor a una clara disolución.

Pese a ello, los pro-oficialistas continúan pateando el tablero, haciendo difícil el entendimiento y exigiendo documentos audiovisuales (pruebas) para aceptar que el presidente está comprometido en temas de corrupción, son como Santo Tomás, ver para creer, como en la época bíblica, estos personajes volverán a ser cacheteados por la verdad que se abre paso hundiendo así a su caudillo.

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