Estos días mis lecturas se han ralentizado un poco debido a la emoción de disfrutar la Copa Mundial de la FIFA Catar 2022, pues es imposible no ver las batallas casi épicas que enfrentan los futbolistas con tal de seguir con vida en dicho torneo, que ha sido el sueño que anhelaron desde que decidieron seguir ese camino muy competitivo. El gran escritor Albert Camus, que fue arquero en sus años mozos, dijo que el fútbol le había enseñado mucho sobre la vida y sobre los hombres, y creo que eso es cierto.

Comentaré tres lecturas que recién tuve el placer de leerlas y que me parecieron fenomenales. El gran Jaime Bayly creo que ha escrito una obra digna de su cosmovisión del mundo, sus ideas “liberales”, su filosofía epicúrea y hedonista, y todo lo que un escritor obsesionado con las pulsiones sexuales y los vicios pudiera escribir: El cojo y el loco (2009). Y lo ha hecho con la genialidad y la maestría de un consumado prosista, un ranqueado novelista y un esmerado artista.

Escrita con un humor sórdido y obsceno, un lenguaje visceral, con frases deshilvanadas con agilidad y consistencia, las historias paralelas del cojo y el loco, en bloques narrativos superpuestos mientras avanza la novela, cuentan los senderos de dos “desadaptados sociales” (un completo matón que nació con un pie mucho más pequeño que el otro, y el otro un libidinoso feo y ocioso, donde ambos eran las vergüenzas de sus padres, hombres posicionados y de buenas familias de la clase alta limeña) hasta sus finales existenciales cuando hallan unas muertes absurdas.

Los personajes de esta novela son revelados con todos sus defectos: sus lujurias, sus resentimientos, sus temores, sus ambiciones, sus egoísmos, sus odios, sus derrotas, sus vicios, sus crueldades, sus raptos de violencia, sus violaciones, entre otros. Es como si Jaime Bayly aplicara el “tremendismo” (que es el realismo llevado al paroxismo) en la caricatura de sus personajes, hasta el extremo de que se dude de la “verosimilitud” de lo que se narra. Sin embargo, como lector uno está dispuesto a leer todo de un tirón hasta el final, porque esta novela tiene una “brutalidad” y agilidad trepidante.

Por otro lado, volví a Arturo Pérez-Reverte luego de conocerlo con La tabla de Flandes (1990), una novela que me pareció lograda y astuta, inteligente y cumplidora, y siempre la recomiendo para adentrarse en la genialidad de la pluma de este escritor que fue reportero de guerra y que es un lector de las antiguas, es decir, a tiempo completo. Con El maestro de esgrima (1988) mi opinión no se modificó y, por el contrario, se afianzó: Arturo Pérez-Reverte es un escritor que todos deberían conocer.

Hace poco salió Revolución (Alfaguara, 2022), su última novela que está ambientada en México, y de hecho ya es una de mis novelas pendientes. Por su lado, El maestro de esgrima está ambientada en España de mediados del siglo XIX y se cuenta cómo entonces el arte deportivo de la esgrima (así lo consideran sus grandes representantes) sobrevivía con uno de sus magnos maestros: Jaime Astarloa. Y como hombre de su tiempo se verá involucrado en conspiraciones políticas, atentados mortales, negocios turbios, que lo involucrarán a él y a los que lo rodean.

Uno de los grandes temas de esta novela es el honor y la honradez (tan español desde tiempos remotos), como muy bien lo entiende el protagonista central. Por ello, don Jaime Astarloa al verse involucrado en los asesinatos de sus conocidos, como el de su discípulo Luis de Ayala o como el supuesto de su “única discípula de toda su vida” Adela de Otero, cuando tiene que decidir si debe dejar pasar por alto aquellos crímenes o, por el contrario, liberarse sin meterse en más problemas, su accionar será digno de un héroe decimonónico.

Y, por último, Richard Wagner y la música es un libro de Thomas Mann que le dedicó al compositor, director de orquesta, poeta, ensayista, dramaturgo y teórico musical alemán del Romanticismo, y que fueron recopilados por sus editores, del cual yo lo leí en la colección de Biblioteca Premios Nobel de El Comercio. En este libro Thomas Mann, como lo hizo con Goethe, le rinde tributo a uno de sus compatriotas que él admiraba con devoción, analizando todas sus facetas de artista, en cartas, artículos o ensayos.

Desmenuza su figura de compositor musical, critica su “panfletarismo político” en sus ensayos, destaca su innovación en su teatro, ahonda en su poesía romántica, y en todos sus análisis Thomas Mann, donde reflexiona en lo bueno y en lo malo de su “maestro”, se caracteriza como un ensayista lúcido y cultiletrado que busca realzar la figura de un hombre que quiso ser un conocedor universal, íntegro, total, como todos aquellos ambiciosos personajes que el autor de La montaña mágica (1924) siempre admiraba.

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Francois Villanueva Paravicino

Escritor (1989). Cursó la Maestría en Escritura Creativa de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Estudió Literatura en la UNMSM. Autor de Cuentos del Vraem (2017), El cautivo de blanco (2018), Los bajos mundos (2018), Cementerio prohibido (2019), Sacrificios bajo la luna (2022). Textos suyos aparecen en páginas virtuales, antologías, revistas, diarios y/o. Mención especial del Primer Concurso de Poesía (2022) y de Relatos (2021) “Las cenizas de Welles” de España. Semifinalista del Premio Copé de Poesía (2021). Ganador del Concurso de Relato y Poesía Para Autopublicar (2020) de Colombia. Ganador del I Concurso de Cuento del Grupo Editorial Caja Negra (2019). Finalista del I Concurso Iberoamericano de Relatos BBVA-Casa de América “Los jóvenes cuentan” (2007) de España.

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