Cuando el presidente Pedro Castillo Terrones empezó a reunirse con personajes de izquierda moderada o caviar y algunos profesionales de centro derecha, convocados para elaborar el plan de los próximos cien días de su gobierno, parecía extraño que Vladimir Cerrón, el secretario general del partido “Perú Libre”, lo aceptara, pese a que lo suyo no era la moderación sino el extremismo.

Empero, mientras el mandatario se aprestaba a tomar la posta dejada por Francisco Sagasti, ungido como presidente constitucional tras su triunfo electoral, un nombre paralizó la vida política y social de los peruanos. Fue cuando en una ceremonia inusual realizada en la Pampa de la Quinua fue juramentado como Premier, Guido Bellido Ugarte, secretario general de “Perú Libre” de Cusco.

Al establecerse la juramentación del Gabinete Bellido, durante una accidentada ceremonia en la que desertaron en primera instancia, Pedro Francke y Aníbal Torres, por la presencia de un personaje radical como Bellido Ugarte, entendimos, que la relación Cerrón- Castillo, presentaba serias fisuras, empero el denominado “portero”, empezó a demostrar estar vigente e influyente.

En una entrevista realizada para Canal N, el propio Vladimir Cerrón, admitió que fue él quien colocó a dos ministros al régimen; uno de ellos habría sido el defenestrado ministro de Relaciones Exteriores Héctor Béjar y el otro está entre el propio Guido Bellido y el actual ministro de Trabajo Iber Maraví Olarte, decimos esto, porque el perfil de ellos está en la línea de la ideología marxista.

Cerrón ya había mostrado su disgusto con Pedro Francke a quien denominó parte de los “Chicago Boys” por pretender captar profesionales del exterior para sumarlos a su portafolio, Cerrón reaccionó negativamente indicando que en el país existen técnicos capaces para participar en el gobierno, supuestamente de izquierda, porque el “perulibrista” no apunta a una ficha de derecha.

La gran amargura de Vladimir Cerrón fue cuando fue desembarcado del cargo el jefe de Torre Tagle, quien abandonó la cancillería , tras sus declaraciones explosivas contra la Marina de Guerra, acusándola de terrorista, tras un supuesto atentado registrado en los años 70 durante el Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas, la Marina habría cuestionado el vínculo con el Castrismo.

La nominación del nuevo jefe de Relaciones Exteriores Oscar Maúrtua de la Romaña, fue la gota que desbordó el vaso, Cerrón lo asoció con Estados Unidos, lo que no está mal, a no ser que los marxistas- leninistas odian a todo lo que se mueve en el país del Tío Sam, recordemos la expresión del pasado “Cuba si, Yanquis no”, Cerrón no plantea gobernar sino avanzar hacia una revolución.

Con el pie en alto, el secretario general de “Perú Libre”, ha reaccionado contra el presidente Pedro Castillo Terrones, acusándolo de querer “humalizar” el gobierno, mediante una hoja de ruta, que no obedece a los lineamientos de “Perú Libre”, de allí, que anuncia revueltas callejeras contra Castillo y los caviares, a quienes aborrece por ser progresistas y reformistas y no estar en su línea.

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