13 junio, 2024

Carlos Iván Landa Kerschbaumer

Andrés López Obrador sigue desubicado y genera discordias, pues actúa como un real dictador al incumplir el pacto de la Alianza del Pacífico, al no cederle la posta a Perú, lo cual lo deslegitima como estadista y lo coloca como un mandatario indigno, como sabemos la Alianza, que además forman Perú, Colombia y Chile, permite la integración e impulsa el crecimiento, desarrollo y competitividad de las economías, con la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas.

AMLO, persiste en una “guerra fría” con nuestro país, al ideologizar su gobierno, y generar enconos contra los mandatarios que no piensan igual que él, no entiende que la convivencia política obliga a las naciones a buscar un común denominador para tomar acuerdos, poner en pausa las relaciones entre México y Perú no es buena señal si se contrapone el tema ideológico.

Como sabemos, en una de sus acostumbradas conferencias mañaneras, López Obrador enfiló contra la presidenta Dina Boluarte al no reconocer su autenticidad como mandataria al asumir el poder, luego de frustrase el Golpe de Estado de Pedro Castillo, el pasado 07 de diciembre de 2022, Dina Boluarte, lo llamó “mentiroso”, frase que suma al comunicado congresal “persona non grata”

Está claro que AMLO, cumple la consigna de otros gobiernos de izquierda que ningunean al orden democrático y las leyes al no querer ver más allá de sus narices negando la autonomía legislativa de países libres que apuntan al pluralismo de ideas y el libre mercado, como modelo de gobierno e impulsan la actividad pública privada como eje de desarrollo, abriendo paso a amplias inversiones.

Empero más allá de ello, está su obcecación de torcer la realidad, utilizando la presión política como plataforma de comunicación deshonesta hacia sus enemigos de turno, actuando contra las investigaciones del poder político del Congreso de la República y del Ministerio Público del Perú, AMLO ejerce sus estrategias en busca de consumar el imperio de la impunidad para Pedro Castillo.

Al coro, por cierto, se suma Gustavo Petro de Colombia que es un alfil más en el consenso internacional de izquierda, donde existen personajes siniestros como Nicolás Maduro (Venezuela) Daniel Ortega (Nicaragua) los más desprestigiados y culpables de aberraciones jurídicas, con adversarios políticos que han terminado en la cárcel por demandar elecciones limpias y juiciosas.

No sabemos si los contenidos electorales de los gobiernos de izquierda sean distintos al de los mandatos liberales, pero cada vez que alguien patea el tablero ocurren situaciones terribles e impredecibles como la acentuación de la pobreza, y el exceso de libertades para generar medidas extremas, como ocurre con las expropiaciones y las indemnizaciones a las empresas extranjeras.

Mientras los radicales extreman las medidas en busca de un objetivo trazado en vías de un gobierno tawanrisuyano o plurinacional que impulsan los fundamentalistas, aún quedan peruanos que se esfuerzan por resistir al impulso de quienes quieren destruir el Estado, en el fuero externo tenemos que cuidarnos del nuevo comunismo que engendra López Obrador, Petro, Maduro, otros.

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