22 junio, 2024

Que levante las manos si alguien lloró su adiós. Nadie, solo los hijos de Clodoaldo

Y pensar que este fin de semana, los Chankas CYC juega con uno de los equipos más importantes del Perú, todavía no puedo creerlo, entonces me resta mirar el cerro Huayhuaca y comprendo que el tiempo ha pasado con algo de magia y fortuna. Con 50 años de vida, uno puede asegurar que ha vivido lo suficientemente y afirmar que Andahuaylas ha cambiado demasiado, para bien, y en algunos casos, para mal, pero Clodoaldo, que quiso a su tierra de una manera especial, tenía un plan celestial y lograr ventura para su pueblo natal.

Andahuaylas es más que una ciudad, es una nación de gente honesta, trabajadora y aguerrida, es un pueblo unido y alegre, y con justa razón presume la descendencia de los Chankas, una nación que perdura viva y late en cada vena de sus habitantes.

La política nacional del Perú en los últimos años ha dejado lamentos en la ciudad, primero con Abimael, y no hace mucho con Dina y Otarola. Murieron inocentes y la justicia es un guiño aparte, pero Clodoaldo un hombre que siempre pisa el suelo se hizo ángel, antes que dios se diera cuenta. Al final, uno de repente bebe el agua de la lluvia que tanto odia, y las mentiras no caben para seguir llenándose de plata, manejando el timón de todo Apurímac desde las bambas. Sí, muchos se hicieron grandes a costa de su pueblo, con ese timón llegaron a ser congresistas, gobernadores, y para el pueblo, nada. Pedían aplausos cuando en realidad era parte del show.

Clodoaldo, era diferente, daba sin pedir nada a cambio, no repartía dinero, tampoco regalaba chicles, quería ventura y alegría para su pueblo desde las tribunas con deportivo Curibamba y Santa Rosa. Observaba cada partido desde atrás del arco en su camioneta ¡Qué tipo más macanudo! Y nadie se daba cuenta que pronto el cielo se lo cobijaría. Que levante las manos si alguien lloró su adiós. Nadie, solo los hijos de Clodoaldo. Ellos entendieron el amor que su padre le profesaba a su pueblo. No era fácil tomar la posta y caminar… esos primeros pasos en principio miraron una lóbrega esperanza de llegar a primera, pero cuando tuvieron la venia del espíritu de los Chankas, esa oscuridad se hizo luz y las brisas llegaron a toda piel con caricias divinas y besos de ternura. Finalmente, mis piececitos pisaron el suelo y con mi boca besé la gloria. Gracias Clodoaldo, me hiciste ver mis ojos que se llenaban de belleza y mi piel sintió el suspirar de los vientos ancestrales, y mi oído oyó la canción del chiwaku silbador. No era lo mismo gritar un gol de la copa Perú que de la liga 1 con el equipo de tu pueblo. No lo podía creer, la tierra que me vio, que nos vio nacer, Clodoaldo, ahora era de primera y este fin de semana, jugaremos con Universitario. La prensa o los que hacen prensa deportiva, dicen que nos van a golear, y yo no lo creo, vamos a sorprender…

Pero yo, desde mi ventana sigo mirando la cara del cerro mayor de nuestra ciudad que luce un tajo irreparable y tú, seguramente desde el cielo también habrás celebrado la magistral patada de tiro al arco de un tal Ademar Robles. El río, ése rio cristalino con sus riberas que siempre fueron frondosos y verdes por los alisos, sauces y eucaliptos, ahora son recuerdos que ya no caben en la memoria. Debería de haber tristezas en mi corazón, pero no, hay mucha alegría a pesar de quedar huérfano de padre y madre, lamento que esta alegría no pueda compartir con mi viejo que era amante del futbol debido a las cualidades de su hijo, un tal “Altacha”, y este Altacha, también lloró de alegría al ver que llegamos a la liga 1 para jugar con los mejores equipos del Perú.

Querido Clodoaldo, escribo estas líneas para darte las gracias, por pensar en tu gente y tu pueblo: desde que los Chankas CYC es de primera, Andahuaylas es diferente, hay color, hay más unión, más alegría, más trabajo en la ciudad. En la tribuna del estadio, de los cerros, la gente siempre vende y compra algo, hay más movimiento económico. En reuniones sociales, muchos nos emborrachamos con cerveza apurimeña y no con cristal, tú sabes, primero lo nuestro. Con el ejemplo que has profesado en vida, sencillamente lograste tu propia trascendencia y el reconocimiento popular. Y si alguien me pregunta cómo lo ha hecho, a través de sus hijos es la respuesta.

Escrito por: Alejandro Enciso Altamirano

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