14 julio, 2024

Por Francois Villanueva Paravicino

Recuerdo haber intentado leer Ulises (1922) de James Joyce el primer año de la universidad. Lo dejé al final de la primera parte de la Telemaquia, es decir, al finalizar el tercer capítulo. Me aventuré aquella vez porque William Faulkner, Mario Vargas Llosa o Gabriel García Márquez ―que eran mis autores de cabecera los años antes de ingresar a la universidad, junto con Thomas Mann o Herman Hesse, por ejemplo―, lo recomendaban como uno de los grandes autores de la literatura universal. Sin embargo, entonces era demasiado joven para entender la propuesta total, compleja y casi erudita, que planteaba aquel escritor irlandés mítico.

Continué con Dublineses (1914), que, según La verdad de las mentiras. Ensayos sobre la novela moderna (1990), era también una joyita. Y es cierto. Son grandiosos relatos escritos con factura impecable. El último relato, “Los muertos”, creo que debe ser un modelo de lo que se debe entender de cómo crear una atmósfera literaria y, al final, encestar una estocada que no dejará de igual forma al lector después de vivir lo planteado, donde aquel se preguntará por lo que entiende de la conciencia femenina en su total expresión o la naturaleza del hombre en sus diversas encrucijadas.

Después llegaría a mis manos Retrato de un artista adolescente (1916), que hizo que entendiera que estaba ante un fenómeno de la literatura, pues con prosa poética y gran dominio del esteticismo en su lenguaje empleado en ciertos pasajes, me pareció que su talento era irreprochable, un genio a secas. Ahí también aparecía el adolescente Stephen Dedalus (el alter ego de James Joyce) y sus aventuras en la infancia, en el internado, en los burdeles, en la iglesia, en la literatura (se entiende el gran aprecio que tiene este protagonista por las letras), o en las cosas pecaminosas de aquellos años.

Ya el 2015, luego de bregar todo el día como redactor de un diario ayacuchano, en las noches decidí leer de una vez por todas Ulises. Aquella vez desde las primeras páginas me dejó lelo: era tan diferente el estilo y la prosa de aquella obra maestra al empleado por las notas periodísticas, las notas de prensa, los partes policiales, los atestados judiciales y otros lenguajes netamente informativos. Creo que lo leí en siete noches y siete madrugadas obnubilado por los diálogos shakesperianos entre los protagonistas, por el viaje al inframundo aludido de forma implícita y tácita, por la presencia de notitas periodísticas y de microrrelatos y de poemas, por los diferentes monólogos de los personajes y el inigualable de Molly Bloom (un tributo al psicoanálisis, a la psicología, a la neurociencia, etc.), las escenas escatológicas y obscenas retratadas con un dominio del lenguaje magistral y, también, visceral; y así una muestra magistral de arquitectura novelesca que dejaría a todo aspirante a escritor o académico en un colapso nervioso.

Hace unas semanas atrás, en la Feria Internacional del Libro de Lima (FIL 2022), un amigo me hizo llegar un libro de ensayos donde él participaba, junto con otros ocho exestudiantes de Escritura Creativa de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en el análisis de Ulises de James Joyce por los cien años de vida de aquella obra maestra: Nueve acercamientos a Ulises de James Joyce en el centenario de su publicación (Gambirazio Ediciones, 2022), con el maestro y poeta Paolo de Lima como antologador.

En el prólogo, Paolo de Lima señala, entre otras cosas, las peripecias que tuvo que sufrir Joyce y su novela para su publicación y, también, su difusión; además, resalta las influencias que tuvo esta novela y cómo influyó en la posterioridad. En el primer ensayo, “Charles Baudelaire y James Joyce: la deriva del hombre moderno en la gran urbe”, de Jorge Paredes Laos, se plantea un paralelo entre el sujeto paseante y fisgón de los bulevares del siglo XIX que fue Charles Baudelaire con los protagonistas del Ulises de Joyce, a partir del término de flâneur o “callejero”. En el ensayo “Eclecticismo e hibridez: diversidad de estilos en Ulises”, de Joel Felipe, nos recuerda que en esta obra existe el hiperrealismo, poema en prosa, microrrelato, el guion teatral, los estilos periodísticos y catequistas, la novela romántica, el monólogo interior, la alternancia de voces y la narración convencional, entre otros.

En “Representación de lo femenino en ‘Proteo’ de Ulises”, Juan Antonio Ascanio analiza el capítulo 3 para calibrar lo femenino y la representación de la mujer que propone el joven Stephen Dedalus. En el ensayo “Las paradojas de la metempsicosis en Ulises”, Judith Paredes Morales reflexiona sobre la pulsión sexual y mortal presentes en aquella familia patriarcal representados en Ulises, Penélope y Telémaco, y los protagonistas “modernos” de la obra de James Joyce. En “Incidencia del silencio en Ulises”, Juan Carlos Gambirazio exalta la importancia de los silencios en aquella arquitectura abigarrada, caótica y estruendosa de Joyce. En el artículo “Macintosch: asedios al misterioso personaje de Ulises”, Daniel Mitma, a partir de una bibliografía especializada, se pregunta si ese personaje alude al mismo Joyce, a un protagonista de la Odisea o a un fantasma inconsciente de uno de los protagonistas de aquella novela de 1922.

En “El monólogo interior de Molly Bloom: una mirada desde la neurociencia”, Erick López Sánchez busca generar el diálogo entre las disciplinas de la literatura y la neurociencia. En “Dedalus, Bloom y Oliveira. Simetría en los personajes de Ulises y Rayuela”, Edward Medina Frisancho resalta la influencia importantísima que tuvo Julio Cortázar del genio irlandés para escribir su maravillosa novela. Finalmente, en “Joyce, Dedalus y Bloom desde el exilio”, Oscar Gilbonio Navarro se cuestiona sobre el carácter apátrida y exiliado del escritor de Dublín y sobre sus protagonistas centrales de su opus magnum. Por ello, este libro de ensayos es imprescindible para conocer, de algún modo, sobre cuánto sabemos de Ulises de James Joyce a sus cien años de aparición.

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Francois Villanueva Paravicino

Escritor (1989). Cursó la Maestría en Escritura Creativa de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Estudió Literatura en la UNMSM. Autor de Cuentos del Vraem (2017), El cautivo de blanco (2018), Los bajos mundos (2018), Cementerio prohibido (2019). Textos suyos aparecen en páginas virtuales, antologías, revistas, diarios y/o, de su propio país como de países extranjeros. Mención especial del Primer Concurso de Poesía (2022) y de Relatos (2021) “Las cenizas de Welles” de España. Ganador del Concurso de Relato y Poesía Para Autopublicar (2020) de Colombia. Ganador del I Concurso de Cuento del Grupo Editorial Caja Negra (2019). Finalista del I Concurso Iberoamericano de Relatos BBVA-Casa de América “Los jóvenes cuentan” (2007) de España. También, ha sido distinguido en otros certámenes literarios.

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1 comentario en «LOOR AL MAESTRO DE MAESTROS: NUEVE ACERCAMIENTOS A ULISES DE JAMES JOYCE POR DIEZ ESTUDIOSOS»

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