Carlos Rengifo es un escritor de los más interesantes que tiene la nueva generación de narradores peruanos. Durante su trayectoria ha venido cosechando diferentes premios, como el XIV Premio Nacional de Novela Julio Ramón Ribeyro del Banco Central de Reserva del Perú, el IV Premio Internacional de Novela Altazor, finalista del Premio Copé de Petroperú y ahora último ha sido galardonado en el 12° Premio de Novela Breve Cámara Peruana del Libro 2023 con su novela El color de los sentidos.

Hace poco estuvo en Huamanga (en la Feria Internacional del Libro de Ayacucho), compartimos unas cervezas con unos amigos escritores y, como ya lo sospechaba, él era un eximio bebedor. En la Feria Internacional del Libro de Lima también lo vi varias veces departiendo bebidas con otros escritores de su jauría. Para eso yo sabía mucho de él, porque había leído sus novelas más interesantes, como El jardín de la doncella (2011), El lenguaje de los espejos (2018) o Las cachorras (2022). Y tenía pendiente la novela breve El dipsómano (Altazor, 2023), que prometía mucho y, como lo comprobé luego de su lectura, no fueron falsas las promesas.

La novela cuenta la historia de un hombre que amó el licor desde muy temprano, desde que era niño, cuando degustó sus primeros licores en las fiestas familiares y cuando bebió tanto que se quedó dormido con la cabeza dándole vueltas. Pero su amor por la bebida se consumaría en la universidad, donde estudió periodismo, y conocería a sus primeros amigos que lo acompañarían en las bohemias que se armaban.

Como buen periodista, el narrador y protagonista conoce la vida de los “escritores bohemios” y, además, desea publicar un libro de poemas. Al hacerlo, ingresa de lleno al mundo de la literatura local limeña, donde conoce a poetas performes que asisten a los recitales donde pululan toda la farándula literaria local. Existen escritores ganadores, alcohólicos, peleadores, suicidas, mujeriegos, entre diversos tipos de letraheridos que pueblan el ambiente literario capitalino.

En su época de periodista, el protagonista central recuerda que entrevistó al gran poeta Antonio Cisneros, quien al verlo se sorprendió por su juventud, pero al final terminaron conversando para la nota cultural entre tragos va, tragos vienen. Después, cuando el dipsómano regresa, ebrio, a su oficina de redacción, se da cuenta de que no ha grabado la entrevista. Al contarlo a su jefe superior, este le tranquiliza recordándole que las entrevistas a escritores solo son de relleno; sin embargo, le advierte que “cuando ese plumífero se entere que no salió su nota, te va a odiar por siempre” (valga la paráfrasis).

Como narrador informado y conocedor del mundo al que se ha introducido, el dipsómano intercala los datos de los escritores que fueron grandes bebedores (Charles Bukowski, Ernest Hemingway, Anne Sexton, Arthur Rimbaud, Charles Baudelaire, Paul Verlaine, William Faulkner, F. Scott Fitzgerald, Raymond Carver, Truman Capote, James Joyce, Eugene O’Neill, Martín Adán, Allen Ginsberg, Patricia Highsmith, Tennessee Williams, Malcom Lowry, entre otros) con las aventuras que él vive en carne y hueso, y, claro está, en alcohol.

Además, el narrador, como es limeño, menciona a los grandes bebedores que acuden a los locales donde convergen el mundillo letrado, es decir, a las tabernas El Cordano, El Queirolo, Don Lucho (ya clausurado), El Hotel Bolívar, entre otros, incluidos antros que se caracterizaban por su movida contracultural y por sus recitales y por sus presentaciones excesivas. Los escritores y protagonistas también aparecen con nombres propios, aunque en otros con nombres de camuflaje que, para los más entendidos, son fáciles de reconocer.

La literatura que aborda el tema de los vicios ha existido a lo largo de la historia y ha explorado diversas perspectivas, desde la condena moral hasta la comprensión psicológica y social de las adicciones. La novela de Carlos Rengifo es una de las obras que ofrece diversas perspectivas sobre el vicio del alcoholismo, desde la exploración literaria hasta el abordaje directo de las consecuencias y la naturaleza de las adicciones. Por ello, como enseñanza moral, el lector conocerá el triste final del protagonista. Este tipo de literatura me recuerda, por ejemplo, a Solo para fumadores (1987) de Julio Ramón Ribeyro, El almuerzo desnudo (1959) de William S. Burroughs, En el camino (1957) de Jack Kerouac, Confesiones de un inglés comedor de opio (1821) de Thomas de Quincey, entre otros libros que disfruté en mi mediana juventud, es decir, antes de publicar mi primer libro.

Sobre su rol de escritor, el escritor Carlos Rengifo ha señalado, en una entrevista al diario Ahora, que la principal labor del escritor es fomentar el placer por la lectura literaria: “El trabajo del escritor es estimular a la otra persona para que lea, se interese por los libros, porque en los libros van a encontrar muchas cosas que no encuentran en la televisión o el internet. La lectura es una cosa más íntima que ver un programa de televisión que es pasivo, en la lectura el lector tiene que participar, esa es la diferencia. ¿Por qué la gente no lee?, por flojera, porque no quiere participar, porque la lectura es eso, tienes que esforzarte para leer, con la lectura tu cabeza piensa, trabajas en la imaginación, y eso a algunos no les gusta, no les gusta hacer trabajar a su cerebro. Entonces el principio es estimular a la gente a leer y después descubrir otro tipo de culturas e ir avanzando por más cosas, la cultura es bonita, te metes ahí y te vas a encontrar maravillas”.

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Francois Villanueva Paravicino

Escritor. Estudió Literatura y la maestría en Escritura Creativa en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Autor de Cuentos del Vraem (2017), El cautivo de blanco (2018), Los bajos mundos (2018), Cementerio prohibido (2019), Sacrificios bajo la luna (2022), Los placeres del silencio (2023). Textos suyos aparecen en páginas virtuales, antologías, revistas, diarios y/o. Mención de honor del Premio Nacional de Relato Corto (2023) “Feria de Libro de Amazonas”. Mención especial del Primer Concurso de Poesía (2022) y de Relato (2021) “Las cenizas de Welles” de España. Semifinalista del Premio Copé de Poesía (2021). Ganador del Concurso de Relato y Poesía Para Autopublicar (2020) de Colombia. Ganador del I Concurso de Cuento del Grupo Editorial Caja Negra (2019). Finalista del I Concurso Iberoamericano de Relatos BBVA-Casa de América “Los jóvenes cuentan” (2007) de España.

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