14 julio, 2024

Por Francisco Diez Canseco

 

Un año después de la “operación militar especial” con la que creyó conquistar Ucrania en 24 horas, Vladímir Putin el Pequeño -se cree sucesor del zar ruso Pedro el Grande- ha sido vergonzosamente frenado en su empeño inicial por los valerosos luchadores ucranianos y ha puesto con descarnada evidencia ante la opinión pública internacional que la suya ha sido la invasión del engaño.

La desinformación y la mentira son viejas prácticas de los comunistas de cuyas canteras totalitarias surge Putin luego de la caída de la Unión Soviética en 1991, considerada por el déspota ruso como el mayor desastre del siglo XX y, por quienes defendemos la democracia y las libertades públicas, un hito victorioso en la lucha contra las autocracias.

Por eso, para seguir sosteniendo su tesis de que está desnazificando Ucrania entre otras falsedades, Putin ha eliminado los medios de comunicación libres, encarcela y persigue a los opositores y sostiene que Rusia se está defendiendo de una agresión de los países integrantes de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) para lo cual utiliza un monopolio mediático que incluye radio, televisión y redes.

La misma estrategia está usando la poderosa izquierda marxista leninista internacional en el Perú al grado de que personajes como López Obrador, Presidente de México -187,00 asesinatos durante sus dos primeros años de gobierno- y Petro, Presidente de Colombia -ex guerrillero y terrorista- sostienen en su ideologizada e invertida versión que Pedro Castillo es la víctima, no el autor de un golpe de estado. ¡Nada menos!

Como la reciente denuncia de la caviarizada Amnistía Internacional cuya directora para las Américas ha logrado que el gobierno de España nos suspenda la venta de gases lacrimógenos y otros materiales antidisturbios con el cuento de que en el Perú ha habido “ataques generalizados” contra la población por parte de las fuerzas del orden, alimentados por el racismo y la criminalización contra comunidades indígenas y campesinas. Otra falsedad que soslaya excesos puntuales que deben ser sancionados y que no constituyen un genocidio.

Esta es la invasión del engaño que tenemos en nuestra Patria frente a la cual, como los ucranianos con el tirano Putin, tenemos que actuar con serenidad, valor y resiliencia para que los comunistas no se salgan con la suya y podamos consolidar una democracia con justicia social, sin violencia y sin corrupción.

(*) Presidente de Perú Nación

Presidente del Consejo por la Paz

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