LA AGRESIÓN A BOLUARTE

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Carlos Iván Landa Kerschbaumer

Asistir a la región Ayacucho para cumplir con su agenda política le costó caro a la presidenta de la república Dina Boluarte Zegarra, habida cuenta que las heridas todavía están abiertas de quienes continúan pidiendo justicia tras la muerte de sus parientes, en circunstancias que muchos de ellos intentaron tomar los locales del Estado y se enfrentaron a los custodios cayendo en dicho intento.

Como sabemos la mandataria fue tomada de los cabellos por una mujer que fue identificada como la esposa de una de las victimas fallecidas, lo cual generó un desconcierto mayúsculo por efectos de que la agresora de Boluarte Zegarra logró evadir la seguridad de la presidenta para acometer los hechos, rápidamente la mujer fue detenida y puesta a disposición de las autoridades policiales.

Esta situación demuestra que continúa el rechazo contra el gobierno por no haber generado una actitud conciliadora ni justiciera a favor de los peruanos que perdieron la vida, cuyos familiares siguen exigiendo culpas contra quienes realizaron el operativo militar policial como respuesta al anuncio de una asonada contra el Estado, lo que se atribuye al rechazo de la detención de Castillo.

Esto explica la ingobernabilidad que existe en la administración política del Estado a cargo de Dina Boluarte Zegarra, que viene intentando pacificar al país en un periplo por las regiones nacionales que aún generan actitudes acusatorias y a las que piensa revertir de sus duras posiciones de franco deterioro de su imagen política, estropeada a raíz de los hechos de sangre que todos conocemos.

La falta de un arrepentimiento solidario por los hechos registrados en la muerte de muchos peruanos que equivocados o no, acometieron contra las instalaciones públicas del Estado, ha generado que todos los involucrados apunten sus dardos a la culpabilidad de la mandataria como gran responsable, por lo cual plantean no solo una reparación civil sino un propósito de enmienda.

Aceptar el error a veces es mucho más complicado que admitirse la derrota política en circunstancias tan letales como la presente, quizá muchos esperaban decir a Boluarte Zegarra; “sí, me equivoqué, les pido perdón” pero es muy difícil que ello ocurra en circunstancias que la mandataria persiste en conservar el poder pese a perder sus adherentes de la zona sur andina.

La mandataria sabe que ha perdido mucho crédito de los electores por efecto de los trágicos sucesos acaecidos y si bien a nivel político es cuestionada, sabe que será mucho peor si las cosas se complican a nivel judicial, aunque diga que no tiene ninguna carpeta abierta en su contra, y al contrario haberse revelado algunos nombres de los responsables tras las investigaciones fiscales.

Todos sabemos que tras varios intentos de retirarla del cargo, el congreso no ha logrado los votos para una eventual vacancia, de esto se cuelgan quienes la sostienen en el poder y evitan arriesgar sus curules, pues una eventual renuncia de la mandataria, haría que se convoquen a nuevas elecciones , en tanto un fortuito adelanto, haría que se tengan que renovar los cuadros políticos.

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