24 abril, 2024

Nota de Redacción.-El caso de Ana Estrada desde hace algún tiempo ha remecido la sensibilidad de todos los peruanos, ante la adversidad de un ser humano que ve como se le extingue la vida en medio de un sufrimiento insoportable que obliga a que se tome la decisión para que se le practique la Eutanasia con el médico de su elección, una situación al límite ante un hecho real

Ana Estrada Ugarte, psicóloga de profesión, vive postrada en un hospital, víctima de una enfermedad degenerativa, que no le permite realizar ninguna actividad, y por el contrario le genera gran sufrimiento, una tragedia humana que ha hecho a la protagonista, apelar al derecho de morir, dicho en otras palabras, que se le practique la Eutanasia, aunque la ley no lo establezca.

Este cuadro de angustia y dolor que asume la profesional, viene generando sentimientos de solidaridad en la mayoría de peruanos, que hace suyo su predicamento de terminar con sus días, de una vez por todas, el tema es triste y genera consternación, porque lo lógico es la lucha por salvarle la vida a las personas, pero en el caso de Ana Estrada, es ayudarle a morir con dignidad.

Durante mucho tiempo la psicóloga ha venido asumiendo su enfermedad incurable, de manera valiente, convirtiéndose en mediática, porque frecuentemente es entrevistada por los medios de comunicación, que no solo lo hacen por hacer noticia con su drama, si no para retratar el martirio que vive Ana, sorprendidos por su capacidad de enfrentar al dolor y su reiterada solicitud a morir.

Esto nos recuerda a muchos personajes históricos, que le daban la bienvenida a la muerte, en un contexto, que luego de haber participado de una vida plena, la muerte es un premio agraciado, porque es el reposo del alma, y el encuentro con Dios, en su descanso eterno; el caso de Ana Estrada, tiene mucho de esto, aunque diga que ama a la vida y por eso nunca pensó en suicidarse.

La psicóloga, ha revelado que sería muy fácil quitarse la vida, pero además es una cobardía; su formación de psicóloga, quizá tenga mucho que ver con su fortaleza espiritual, pues resulta inédito que una mujer como ella, pueda aceptar la muerte como su destino final y todavía tenga fuerzas para declarar y mostrar alegría, pues en las últimas horas, un juez ha aceptado su solicitud.

El caso de Ana Estrada Ugarte, pasará a la historia, de practicársele la Eutanasia, porque no existe en nuestro país, legislación alguna que lo permita, es decir no está considerada en la Constitución Política del Perú, y por lo cual, pese a la decisión de un juez de acceder a su solicitud para quitarle la vida y a los médicos, de no asumir el sentido de culpa, ni ser procesados, esta resulta polémica.

Esta situación, ha puesto en vilo al país, pues el tema lo vienen discutiendo diversos sectores, como Justicia, Salud, Defensoría del Pueblo, Ministerio Público, entre otros, por lo controvertido del mismo; por un lado está la solidaridad, y por otro lado la justicia, en medio de esto, las manos de un especialista que ejecutará la muerte: un gran drama humano, que genera alguna oposición.

El caso de la psicóloga que desafía a la muerte es muy conmovedor, pues desgarra el alma, no pasará mucho tiempo para que este, genere angustia y resignación, empero la Eutanasia, seguirá estando prohibida en el país, porque el tema tiene visos de crimen autorizado, por otro lado, de heroísmo, en la protagonista; la Justicia dirá sí; la Defensoría no; Salud dirá sí, pero la Ley dirá no.

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