14 julio, 2024

Luego de casi tres meses de descanso, debido a la crisis política y al descontento popular con la clase política dominante de nuestro país, el diario Expresión ha vuelto a editarse y, con él, la pequeña columna de opinión donde busco incentivar el amor a la lectura, el espíritu crítico literario de los lectores y la pasión por la literatura que sienten los escritores. Por ello, desde hace algunos años, he decidido calificar los libros que leía, del uno al diez, y en este recuento de inicios de año solo me ocuparé de las lecturas o relecturas que alcanzaron el máximo puntaje, es decir, de las que podrían ser consideradas como pequeñas obras maestras.

Por ejemplo, en enero del 2022, destaco mi lectura de Uno, ninguno y cien mil de Luigi Pirandello, la última novela del premio Nobel italiano, que me deslumbró por su complejidad y por su prosa. También en dicho mes me deleitó Intruso en el polvo, de William Faulkner, un autor de cabecera que en esta novela desarrolla la historia de un negro acusado del asesinato de un blanco en EEUU. Además, me deslumbraron dos grandiosas obras de teatro de Antón Chéjov: Ivanov y Tío Vania. Asimismo, Obras completas y otros cuentos de Augusto Monterroso, un grandioso libro de relatos. También, La belleza del marido de Anne Carson, un libro súper interesante.

Asimismo, en febrero del 2022, me degustaron Las ciudades invisibles de Ítalo Calvino, un grandioso libro, y mi relectura del Decamerón de Giovanni Boccaccio, todavía fresco. Además, Este amor no es para cobardes de Martín Roldán Ruiz, un libro logrado. La caída de Albert Camus también me sorprendió, junto con la relectura de Canto a mí mismo de Walt Whitman. Además, Yo no vengo a decir un discurso de Gabriel García Márquez, libro memorable, de la valía de los poemas de Anne Sexton.

En marzo volví a releer el libro de cuentos Los crisantemos, de John Steinbeck, y todavía me fascinó, aunque siempre la segunda lectura es menos impresionista que la primera (entonces fue magistral). Las Obras místicas de San Juan de la Cruz también fueron aleccionadoras. La canción de Salomón de Toni Morrison la disfruté. En abril me aleccionó una antología de La vida y la historia, de Jorge Basadre, y una antología poética de Pablo de Rokha y, además, la relectura de Los heraldos negros y Trilce de César Vallejo. La biografía escrita por Luis Monguió, titulada César Vallejo. Vida y obra, fue generosa. Arenas movedizas de Octavio Paz fueron grandiosas de igual forma, como lo fue Canto y gemido de la Tierra de Arturo Corcuera. Una colección de Poemas escogidos de Allen Ginsberg fue elocuente, como El corazón desmedido de Edith Södergran. También lo mejor de los poemas de E. E. Cummings y Coplas a la muerte de su padre y otras poesías de Jorge Manrique. Al igual que mi relectura de En la mitad del camino recorrido de María Emilia Cornejo como de Dioses y hombres de Huarochirí, un texto clásico de la literatura peruana.

En mayo, en junio y en julio me encantaron los Poemas satíricos y burlescos de Francisco de Quevedo y El hombre mediocre de José Ingenieros, como La casa de los muertos de Fiódor Dostoyevski. Asimismo, Dos soledades de Julio Ramón Ribeyro y Emilio Adolfo Westphalen, como Los mejores cuentos de Sergio Pitol. Además, Caín de José Saramago fue magnífica, como lo fue Resurrección de León Tolstói, uno de los pilares de su novelística. Asimismo, La biblioteca de los libros rechazados de David Foenkinos y las Poesías de Fray Luis de León.

Además, disfruté leyendo Sabiduría de una vida de Naguib Mahfuz y La aventura y otros relatos de Heinrich Böll. Asimismo, La fe de los hombres y otros relatos de Jack London y Mi vida junto a Pablo Neruda de Matilde Urrutia. También me encantó los ensayos Nueve acercamientos a Ulises de James Joyce en el centenario de su publicación y El mundo después del 11 de septiembre. Además, La colina de los chopos de Juan Ramón Jiménez fue precioso, como Suicidios ejemplares de Enrique Vila-Matas. En el hampa de Carlos de la Torre Paredes también me gustó mucho, como Cantos de inocencia y de experiencia de William Blake, La llamada de la selva de Jack London y La conciencia del límite último de Carlos Calderón Fajardo.

Asimismo, la lectura de la novela Esta casa vacía de Marco García Falcón fue generosa, como lo fue el ensayo José Saramago: el periodo formativo de Horacio Costa y la novela La distancia que nos separa de Renato Cisneros. La grandiosa novela Hombres de caminos de Miguel Gutiérrez me enseñó bastante, como El maestro de esgrima de Arturo Pérez Reverte y El cojo y el loco de Jaime Bayly. Además, los ensayos Richard Wagner y la música de Thomas Mann fue aleccionadora, como genial la lectura del Cancionero de Francesco de Petrarca y El nacimiento de la tragedia de Friedrich Nietzsche. También me gustaron [Ella] de Jennifer Thorndike y la relectura de Las ínsulas desnudas de Adolfo Emilio Westphalen. Por otro lado, la grandiosa lectura de Al otro lado del río y entre los árboles de Ernest Hemingway, un autor de cabecera, fue aleccionadora.

En general, esas fueron mis lecturas preferidas del 2022, que alcanzaron en su totalidad los 232 libros durante todo el año, casi 20 libros por mes, pero cabe aclarar que existieron libros que alcanzaron los nueve puntos o los ocho, como Angelitos empantanados de Andrés Caicedo, Escribir, por ejemplo. De los inventores de la tradición de Carlos Monsiváis, Expediente Vallejo de Johnny Barbieri, la relectura de Huerto cerrado de Alfredo Bryce Echenique, La siesta de un fauno y otros poemas de Stéphane Mallarmé, Mi planta de naranja-lima de José Mauro de Vasconcelos, la relectura de Cinco metros de poemas de Carlos Oquendo de Amat, Que te coma el tigre y Okinawa existe de Augusto Higa Oshiro, El principio del no-ser de Enrique Verástegui, Soldado de Dios de Abelardo Sánchez León, Sobre héroes y tumbas de Ernesto Sábato, Cuentos de zona tórrida de Manuel Mejía Vallejo, o Qué vergüenza de Paulina Flores. Por ello, no hay excusa para no dejar de leer.

=========================

Francois Villanueva Paravicino

Escritor (1989). Cursó la Maestría en Escritura Creativa de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Estudió Literatura en la UNMSM. Autor de Cuentos del Vraem (2017), El cautivo de blanco (2018), Los bajos mundos (2018), Cementerio prohibido (2019), Sacrificios bajo la luna (2022). Textos suyos aparecen en páginas virtuales, antologías, revistas, diarios y/o. Mención especial del Primer Concurso de Poesía (2022) y de Relatos (2021) “Las cenizas de Welles” de España. Semifinalista del Premio Copé de Poesía (2021). Ganador del Concurso de Relato y Poesía Para Autopublicar (2020) de Colombia. Ganador del I Concurso de Cuento del Grupo Editorial Caja Negra (2019). Finalista del I Concurso Iberoamericano de Relatos BBVA-Casa de América “Los jóvenes cuentan” (2007) de España.

About The Author

¿Qué opinas?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *