24 abril, 2024

Estuvimos en dos oportunidades en la región Cusco, donde llegamos para realizar las memorias de un artista cusqueño, el cual contrató nuestros servicios por algunos días y nos hospedó en su residencia donde desarrollamos el trabajo, recabando informaciones de la familia, todos ellos dedicados a la escultura y otras manifestaciones de arte, lo cual nos permitió recoger rico material

En cierta oportunidad el artista nos invitó a visitar una de las zonas patrimoniales de la bella ciudad, donde se observaban los andenes del tiempo de los incas, no llegamos a Macchu Picchu, pero sí a otra riqueza patrimonial, antes de subir a dicha zona, nuestro amigo nos mostraba en el recorrido la carretera que se tomaba para llegar al Manu, divisamos el río Vilcanota, cerca al lugar.

Pero no fue fácil visitar la zona arqueológica a la que fuimos invitados, porque se requería un permiso especial, por nuestra condición de foráneos, el artista detuvo su auto para responderles a los que ejercían control a quienes realizaban turismo, si estaban autorizados para ello, porque no bastaba ser peruano, sino cusqueño, para obtener el beneficio de hacer turismo sin costo alguno.

Nuestro garante se identificó como cusqueño y su condición de artista para permitirnos el acceso, desde allí supimos que llegar al Cusco y visitar sus monumentos arqueológicos no era nada fácil, el turista tiene que pagar por la visita, no existen distingos si se peruano a extranjero, la gratuidad solo es permisible para los ciudadanos de origen cusqueño a los que les permiten el acceso libre.

Desde ahí entendimos mejor, que ser invitado a residir en el barrio de los pintores y escultores, donde estuvimos varios días, era ya un privilegio en la ciudad donde los ciudadanos son trilingües, dominan castellano, quechua e inglés, y muchos jóvenes realizan las tareas de guías turísticos, así luego de realizar labor literaria, visitamos la plaza mayor y quedamos prendados por su belleza.

Hacemos este prefacio para explicar lo importante que es el turismo para los pobladores cusqueños, pues todos sabemos que los descendientes de los incas, disfrutan de los beneficios que le otorga el recurso turístico, verdadera fuente de ingresos de la región y de los gobiernos locales, lo cual les permite una vida holgada y posición inmejorable, sin que esto quisiera decir, son ricos.

Está claro, que, debido a su captación de ingresos por efectos del turismo nacional e internacional, el Cusco, por efectos de su rico patrimonio, no solo es Macchu Picchu sino también otros monumentos arqueológicos, que son frecuentemente visitados, el denominado “ombligo del mundo” disfruta de privilegio, por ende, sentirse los dueños del Perú es una pretensión quimérica.

De ahí, que más allá del Canon que establece la propiedad del Estado, como ocurre en las zonas mineras, el recurso tiene que ser redistribuido y generado, así como las políticas y los lineamientos económicos, de ahí que la ministra de Cultura, señala que no se volverá al esquema anterior de venta de entradas presencial que resulta ser desordenada e informal, y que genera muchas dudas.

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