13 junio, 2024

Carlos Iván Landa Kerschbaumer

Los países que viraron hacia la izquierda y en ese contexto cambiaron las propuestas económicas de sus antecesores, tendrán gobiernos de permanentemente enfrentamiento con la oposición, como sabemos, si algo subsiste en la política de los países andinos es saltar del conservadorismo al totalitarismo, por ende borrar el pasado, pero, sus nacionalismos, les generarán mucha pobreza.

En Chile y Colombia continúan protestas ante la impericia de Boric y Petro en la conducción de sus gobiernos, donde el tema del nacionalismo, forma parte de una de las promesas de campaña, pero eso no descarta que el pueblo ejerza su derecho al pataleo, en tanto Bolivia baila con la más fea, sin posibilidades para controlar la inflación y la economía, el Estado acude a sus reservas de oro.

Si repasamos las páginas de convivencia política podemos darnos cuenta que países como Perú, Argentina, Venezuela, Chile, Colombia, Bolivia, etc, han permanecido indistintamente en sectores polarizados, desde que los gobernantes convencieron a los ciudadanos a votar por personajes de ideas radicales, respecto a quienes venían desarrollando gestiones programáticas muy plausibles.

Argentina, uno de los países vecinos ha recurrido al talento de economistas peruanos para que les aconsejen de cómo salir de la crisis galopante que vive el país del tango, ante una administración desastrosa de los Kirchner y el peronismo, que ha endeudado astronómicamente a dicha nación, al punto de estar prácticamente hipotecada por acreedores internacionales como Estados Unidos.

Venezuela sigue exportando grandes volúmenes de ciudadanos que toman otros destinos, ante la incapacidad económica de los suyos y otros que buscan oportunidades para desarrollarse, empero también existen lumpen que se insertan en conglomerados de colectivos que buscan refugio, en ese país la institucionalidad no existe, ha sido roída y la fortuna está en las manos de oficialistas.

Si hoy el Perú puede sostener su economía, es en mérito a la constitución de 1993 que permite la independencia del Banco Central de Reserva (BCR) y el control de nuestras divisas, que en la actualidad ha permitido un dólar por debajo de cuatro puntos, algo que no ha podido suceder en Bolivia, donde el retiro masivo de dinero, ha hecho crack a la banca generando pánico financiero.

Recordemos que el Perú vio afectada su economía, tras virar de la derecha a la izquierda, fue la apuesta electoral de Perú Libre como programa de gobierno, ideológicamente marxista y fundamentalista, el cual proponía cambios estructurales en el país, desde la nacionalización del gas y otras riquezas naturales, lo que felizmente no se dio por el contrapeso de actores políticos.

En esa oportunidad el expresidente Pedro Castillo se vio tentado a desarrollar una política suicida de nacionalismos, alentado por sus asesores y colaboradores que desde el gabinete intentaban bloquear la minería y regresarles terrenos a los campesinos, que participaron en una negociación con los empresarios mineros como MMG y otros, afortunadamente el tema parece solucionarse.

Con la nacionalización de gas natural –automáticamente todos los mercados internacionales le cerrarían las puertas al Perú, con lo cual toda la producción se verá rápidamente afectada. Lo que implica que el mercado local se comprima/restrinja. Se afirma que la producción de gas natural que son 1,400 millones de pies cúbicos por día, se reinyecta 400 millones de pies cúbicos diarios.

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