Vandalismo en calles

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Desde hace mucho tiempo, hemos venido señalando, que las marchas callejeras son herramientas inaceptables para generar una protesta pública, porque cada vez que estas se producen traen como consecuencia, acciones violentas, que los convocantes no pueden detener, estos hechos ocurren permanentemente, con el saldo negativo, de destrucción, caos, y ataques a la propiedad.
Las revueltas, han traído al paso del tiempo, enormes pérdidas en dinero y bienes a instituciones públicas y privadas, como el caso reciente, donde una masa desaforada que pretendió llegar al congreso de la república, fue repelida por la policía, al considerarse que dicho organismo del Estado, debe resguardarse, tras ello, los manifestantes perpetraron incendios y atacaron un cajero
Lo lamentable, es que las protestas públicas son alentadas por un sector de la población, azuzado por organizaciones sociales de baja reputación, que ven en el poder político, una manera de hacerse notar, aunque con ello, solo propicien acciones violentas, e infundan temor a humildes personas, que se sobrecogen, cada vez que los vándalos, que se hacen presentes, los atemorizan.
Respecto a la reacción de algunos colectivos, que salieron a las calles con la intención de evitar la juramentación del presidente Manuel Merino de Lama, y por ende, ignorar la sucesión política, les asista o no la razón, sus actuaciones fueron muy irresponsables, porque más allá del derecho a la protesta, que todo ciudadano tiene, sujetos violentos, lanzaron piedras sin medir consecuencias.
Más allá de la protesta, por el cambio de gobierno, por decisión de la vacancia presidencial contra el exmandatario Martín Vizcarra Cornejo, la otra mirada es el comportamiento de las personas que participan en los colectivos, que con una enorme bandera, forcejaban con la policía la tenencia de ésta, a pocos metros del congreso; la bandera nacional no debe ensuciarse en temas ideológicos.
Lo sorprendente en estos hechos, es que para un sector de la población, el mandatario saliente, pese a los casos denunciados, todavía tiene crédito entre sus adeptos, que no reparan en que la crisis política, tiene como actores a representantes del ejecutivo y legislativo, ambos poderes se han dañado con ataques permanentes por cada lado, lo que ha devenido en el cambio de mando.
Cuando se hable de reformas políticas, debe asumirse que se requiere una norma constitucional, que no permita el blindaje del presidente de la república, hasta que culmine su mandato, situación que le provee de ventajas, frente a otros actores políticos, con ese criterio, pese a los eventuales delitos, se zurran de los electores, quienes tienen que soportar hechos repudiables.
En ese contexto, a la población le han metido miedo, que como consecuencia de una vacancia, que se produce por la reacción de un partido político que cambió sus votos, el país se cae, lo que es falso, la verdad es que APP decidió no apoyar la permanencia del presidente, ante las revelaciones en chat, con conspiraciones políticas y otros, ello abonó a la toma de decisiones.

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