“La educación intercultural, promueve relaciones de igualdad, comunicación e interacción entre personas o grupos con identidades culturales específicas que promueve cooperación entre personas procedentes de culturas diferentes, mediante la enseñanza aprendizaje de valores, habilidades, actitudes, conocimientos. Junto a esta expresión de educación intercultural, también se emplean otras como educación multicultural, multiétnica, pluricultural, multirracial. Así entendemos el establecimiento de las relaciones de mutualidad en un ámbito de respeto y valoración de la diversidad cultural y lingüística, donde las culturas indígenas, en el ejercicio de su pensamiento puedan recuperarse y revalorar elementos culturales propios. “La integración de los niños desde las primeras etapas educativas en la cultura de un grupo social, incluyendo la formación cívica en los valores y normas del mencionado grupo es primordial, pero también debemos fomentar en ellos el respeto y la convivencia entre los individuos o los grupos socialmente diferentes”.

MÉXICO

Para el caso latinoamericano, las nociones de interculturalidad y educación intercultural aparecen en la educación pública indígena de la mayoría de las naciones latinoamericanas en el último cuarto de siglo XX (Muñoz Cruz, 2002: 26). Dietz y Mateos (2008) y Mateos (2009) plantean una posible migración de los discursos interculturales entre países anglosajones y europeos continentales y, entre éstos y América Latina. Una de las formas de comunicación y transmisión de dicho discurso estuvo en la presión internacional para asentar dicho marco conceptual a nivel local, así como, en las reformas constitucionales de cada uno de los países13 (Muñoz Cruz, 2002: 30). Señala Aguilar Nery (2007) además que dicho trasvase discursivo significó, sobre todo, la adopción del mismo por parte de diferentes Estados, entre ellos el mexicano el cual inició toda una política educativa bajo el rótulo de educación intercultural bilingüe.

En el país de México se asentaron las bases y así como reformas constitucionales que significó de vital importancia y revaloración intercultural en la educación pública indígena.

FRANCIA

La sociedad francesa reconoce que su tejido social es muy heterogéneo, se estima que más de dieciocho millones de franceses tienen algún ascendiente nacido en el extranjero, pero también se tiene conciencia de que la integración se ha logrado alrededor de un proyecto político que ha sabido mantener y transmitir unos valores que la inmensa mayoría de los franceses hacen suyos. Uno de estos valores estriba en que la República considera a todos sus ciudadanos por igual. Romper este principio con consideraciones particulares crea un encendido sentimiento de rechazo, aun teniendo presente que la realidad está llena de diferencias. Esas diferencias provienen de multitud de aspectos, pero aquí lo que nos interesa es la diferencia cultural y la realidad es multicultural. La respuesta educativa a esa realidad debería ser una educación basada en el conocimiento, comprensión y respeto entre los individuos provenientes de diferentes culturas, es decir, en la interacción positiva entre las personas que, aunque culturalmente diferentes, tienen en común la necesidad de convivir.

En Francia a pesar de ser una sociedad heterogénea y mayor porcentaje de ascendientes nacidos en el extranjero, siempre mantienen lo suyo, pero también consideran a todos sus ciudadanos por igual y respeto, aunque culturalmente diferentes porque tienen la necesidad de convivir en armonía.

ESPAÑA

España ha sido un país de tradición migratoria. Desde el descubrimiento de América, hasta la crisis económica internacional de los años setenta, miles y miles de españoles pusieron sus esperanzas de progreso fuera de nuestras fronteras, por tanto, es un pueblo que entiende las vicisitudes y los avatares de la emigración. Pero no así de la inmigración, pues la presencia masiva de ciudadanos extranjeros en España, hasta hace bien poco, estaba asociada al fenómeno del turismo, desconociéndose las características y los efectos de la inmigración con la fuerza e intensidad con la que se está produciendo en estos momentos. Educar en un contexto multicultural se convirtió, desde el principio de la entrada masiva de inmigrantes, en un reto para unas estructuras educativas sin apenas experiencias en esta temática. Desde un punto de vista documental, habrá que esperar hasta el año 1990 para ver reflejados en las bases de datos los primeros trabajos de investigación sobre la educación intercultural en España.

España es un país inmigracioncita que emigracionista lo que lo convierte un país multicultural pero, sin olvidar su identidad cultural, a pesar de la presencia de gente de todas partes del mundo.

PERÚ

La educación intercultural permite el conocimiento de la cultura propia, el reconocimiento del otro en su cultura y el concebirse como conciudadano con el otro en el marco de la sociedad civil.

Esto supone que la conciencia de ser miembro de una cultura debe ser acompañada de la conciencia de ser ciudadano en una nación en la cual hay personas de otras culturas. Esta formación de ciudadanos modifica la propia comprensión de la identidad de una persona y lo inserta en el centro de la sociedad civil como copartícipe del destino de una nación de ciudadanos.

Pero la construcción de ciudadanía no es posible sin la articulación de una narrativa que permita el reconocimiento del otro como ciudadano.

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