Diego de Silva y Guzmán fue un conquistador y cronista español que fue testigo de las primeras batallas bélicas de los españoles contra los incas y, como todo buen declarante literario de parte, encontró en todo lo que vivió, observó, conoció y creyó, en medio de aquellas circunstancias históricas trascendentales, un material riquísimo y vasto para poder forjar aquel espíritu de prestidigitador que hace magia con las manos y las palabras.

Aquel hijo del famoso escritor español Feliciano de Silva, según lo certifica su ahijado el Inca Garcilaso de la Vega, llegó a Perú en 1935, junto con Hernando Pizarro, y se sabe a la fecha que sobrevivió al ataque de los incas contra una expedición en la que él participaba y que era dirigida por Mogrovejo, y que tuvo que volver descalzo y hambriento a Lima, donde solo avanzaba de noche para no ser descubierto por sus feroces enemigos.

La crónica que escribió, La toma del Cuzco, según el crítico literario y profesor universitario Óscar Coello Cruz: “Reúne todos los rasgos distintivos de lo que hoy se entiende por novela. Es una historia de hechos acaecidos (como La guerra y la paz), pero debido al estilo del escritor se transforma en una narración de las aventuras de protagonistas inmersos problemáticamente en un trasunto de realidad, mediante un discurso coherente que, sin duda, produce un efecto estético en el lector. Y, como en El lazarillo de Tormes, obra también del siglo XVI, el narrador juega con la segunda persona”.

Con una prosa concisa, llana, lineal, objetiva, histórica, aquella crónica entre histórica y literaria posee diferentes temas, como la conquista, la muerte con relación con la injusticia, el significado de las razas. Es un texto multipersonal porque los personajes (los hermanos Pizarro, los guerreros incas, Diego de Almagro y su séquito, etc.) son explícitamente entes potenciales de acción, donde sus actos se individualizan y forman en conjunto un universo complejo de actores diversos, cuyas clases sociales revelan, en gran parte de su expresión, la conquista del Perú.

Con destreza narrativa, esta crónica comienza in medias res relatando la lucha entre los españoles comandados por Hernando Pizarro contra los guerreros incas en la zona del Cuzco. Aquellos españoles logran dominar aquella situación, pero por cuestiones de altos mandos, aparece Diego de Almagro y declara la guerra contra los hermanos Pizarro.

Aquellos dos bandos luchan hasta la muerte de Diego de Almagro, luego de la batalla de Las Salinas. Entonces, con afán expansivo, los españoles comandados por Hernando Pizarro van a conquistar el Collasuyo, donde se realizan grandes batallas alrededor del lago Titicaca. Como era de esperarse, los españoles logran dominar la situación.

Entrando a detalles, Hernando Pizarro es el personaje más humanizado de la novela, por sus grandiosas frases en los discursos de valentía que lanzaba a sus hombres en momentos cruciales. Además, la muerte de Diego de Almagro es una de las más trágicas de la novela, pues pese a que Hernando Pizarro lo quería vivo (porque aquel no lo mató cuando lo tuvo cautivo), es por decisión de los aliados de Hernando Pizarro y por cuestiones de órdenes foráneas de alto rango que se toma la medida de cortarle la cabeza.

Es decir, este libro es testimonio del poder expansivo de los españoles contra los incas, quienes al final siempre son derrotados; pero, también, revela las grandes disputas y batallas entre los mismos españoles, que, por perseguir sus propios y grandes intereses, lucharon entre sí hasta matarse.

Por su parte, los incas son un personaje colectivo fascinante, donde en la crónica se percibe como seres aún no muy civilizados con respecto a estrategias y armas bélicas, pues son muy fáciles de vencer por los españoles. Su máximo representante era El Inca, que era el soberano de sus vasallos, quienes trataban de esconderlo de los españoles.

Sin embargo, estos personajes también se presentan como seres en conflicto, pues algunos están a favor y otros en contra de los conquistadores. Explícitamente pocos de estos tienen nombres propios en la novela, como el inca Paulo, que apoyaba a Diego de Almagro. Por ello y mucho más, se debe conseguir este libro y leerlo para aprender y disfrutar.

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Francois Villanueva Paravicino

Escritor peruano (1989). Egresado de la Maestría en Escritura Creativa por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Estudió Literatura en la UNMSM. Ha publicado Cuentos del Vraem (2017), El cautivo de blanco (2018), Los bajos mundos (2018), Cementerio prohibido (2019) y Azares dirigidos (2020). Textos suyos aparecen en diversas páginas virtuales, antologías, revistas, diarios, plaquetas y/o, de su propio país como de países extranjeros. Ganador del Concurso de Relato y Poesía Para Autopublicar (2020) de Colombia. Ganador del I Concurso de Cuento del Grupo Editorial Caja Negra (2019). Finalista del I Concurso Iberoamericano de Relatos BBVA-Casa de América “Los jóvenes cuentan” (2007) de España. También, ha sido distinguido en otros certámenes literarios.

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