Sobreviviendo en la miseria

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Escribe: Bilmir Aguilar Cahuana
Escribe: Bilmir Aguilar Cahuana

Luego de la jaqueca que me propino la ciudad del eterno verano- Quillabamba, quizás por mí pronto retorno, un hombre con un poco más de años encima que yo me acompaña, se trata de un profesor de primaria que labora en Apurímac su nombre se resume en M.E.P. Encolerizado y al parecer atrapado en su resignación manifiesta que al ser amenazado con despido tuvo que reiniciar sus labores después de la huelga que prácticamente no tuvo éxito. Su sueldo mensual es 1300.00 nuevos soles, tiene dos hijos universitarios y uno en el colegio, en sus 13 años de servicio a penas compro 90 metros cuadrados de terreno en Abancay, él aún más encolerizado dice que la construcción de su casa requiere de un presupuesto de 20 mil nuevos soles. 650 soles son promedio que gasta en la educación de sus hijos universitarios, 150 en el colegial, 400 en gastos de alimentación y servicios básicos de casa y considerando sus descuentos de ley todo su sueldo se esfuma como la burbuja de escaso jabón. Con su oficio su esposa logra ahorrar 300 soles mensuales, entonces para tener una casa propia esta familia debería esperar aproximadamente unos siete años, pero sin contar los gastos extra o perjuicios en este ahorro neto. Por otra parte, la ministra de educación Patricia Salas quien por cierto no parece simpatizar a ningún profesor, defiende con garra de tigresa la ley del desarrollo docente que establece ocho niveles en el desempeño y/o jerarquía, que para el profesorado significa una burla ya que se trata de una improvisación mediática, claramente entendible por que no habla de cifras. La ciudadanía naturalmente exige una buena educación para sus hijos que consecuentemente representa la sostenibilidad del desarrollo progresivo de nuestra sociedad. En el año 2009 de más de 60 países quedamos en el penúltimo lugar en comprensión lectora y Apurímac actualmente es uno de los departamentos con la peor estadística en comprensión lectora, ósea nuestros estudiantes no entienden lo que leen. Entonces, las interrogantes se interponen ¿Por qué no hemos avanzado en educación? ¿Será que no se motiva suficientemente al profesor? ¿Los docentes formadores de docentes, no tienen una buena preparación? ¿Tenemos niños brutos?  ¿La mala alimentación o desnutrición nubla el aprendizaje? Uno de los objetivos del gobierno es mejorar la educación en el País, un reto fácil de pronunciar, pero difícil de lograr, aun nuestros políticos que definitivamente no representan al poder real si no a la formal, se llenan de discursos típicos tanto en su mensaje presidencial como en campaña electoral. Si no se mejora o si se inyectan demasiadas trabas para mejorar el salario de quienes son promotores del desarrollo humano, para que puedan estudiar post grados, dejen de hacer otras actividades para recaudar más dinero y aprovechar ese tiempo en la adecuada preparación enseñanza y preparación de clases. Sin embargo, a medida que nuestros nuevos niños ya no padezcan de desnutrición crónica, anemia y otras enfermedades, que nuestras familias se deshagan de la pobreza y todos los docentes asuman su rol con responsabilidad a conciencia, habremos avanzado, aunque sea un poco más.

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