El expremier Guido Bellido Ugarte demostró su baja catadura, una vez más, y su odio, al insultar al presidente de la república con la agraviante frase: “no es de izquierda es un sindicalista básico” de esta manera intentaba expresarle que no tiene ninguna formación política, lo que se sostendría en su incapacidad, en el momento de tomar decisiones, lo que es grave en el caso de un mandatario.

Así las cosas la presidenta del Consejo de Ministros, Mirtha Vásquez Chuquilín, intenta poner paños fríos cada vez que el presidente Pedro Castillo Terrones empieza con sus exabruptos, quien, como antes lo hizo con el tema del gas, al expresar que nacionalizaría Camisea, hoy volvió con otro epíteto para variar, al enfrentarse a la oposición e indicando con empacho: “no los necesito”

¿Será cierto, qué no requiere de sus representantes?; no parece ser así, porque si así fuera la premier no hubiera alcanzado los 68 votos exiguos que obtuvo, contra 56 en contra, entre ellos 15 de la bancada cerronista de Perú Libre, está claro que si no hubiera sido favorecida por el partido Acción Popular y los votos divididos de la oposición Mirtha Vásquez Chuquilín se iría del gabinete.

Esto no lo quiere entender el presidente Pedro Castillo Terrones, quien sigue pateando el tablero cada vez que se presenta en las plazas públicas para lanzar sus peroratas en busca de aplausos de quienes les dieron los votos, cuando jamás pensó que alcanzaría la primera magistratura de la nación, en ello, muchos dan la razón a Bellido, al coincidir que Castillo sigue siendo un sindicalista.

Lo que llama la atención y marca los rasgos del mandatario, está relacionado a su comportamiento frente a la masa, que es muy parecido cuando era candidato y cuestionaba el abandono de la población en los temas de necesidades básicas, como el agua, por ejemplo, pues sigue dando a conocer la misma situación que enfrentan, olvidándose que su gobierno es quien debe atenderlos.

El presidente Pedro Castillo Terrones, pareciera que está en la vereda de enfrente, cuando fustigaba a las autoridades del Minedu, pidiendo la reivindicación para los maestros, encabezando la protesta, y enfrentándose al SUTEP por la Derrama Magisterial, hoy como jefe de Estado, su gobierno defrauda a los educadores tras las contrareformas aplicadas contra la calidad educativa.

La experiencia demuestra que cada vez que un sindicalista ha llegado al poder, en Andahuaylas ha sucedido lo mismo, el cargo los obnubila y ensombrece y terminan fracasando, siendo la masa que conducía, la misma que le pide cuentas y le demanda acciones claras, esto ocurre, cuando algunos solo están preparados para fustigar a las autoridades y no para gobernar a favor de los habitantes.

El presidente Castillo, demuestra con sus hechos que no está capacitado para ocupar el sillón de Pizarro por su impericia política, debido a ello, intenta ponerse de lado en los temas que requieren respuesta y no puede atender, de esta manera su participación ha quedado relegada a escenarios populares en contacto con la masa, la premier Mirtha Vásquez tendrá que asumir las decisiones.

Como colofón indicar que el gobierno, no debería asumir la defensa a ultranza de los sindicatos radicales, que ven en la violencia una manera de protestar y hacerse escuchar, la presidenta del Consejo de Ministros, Mirtha Vásquez, no debe seguir avalando el vandalismo, diciendo que la protesta incluye la violencia, sin criminalizar a los fieros desadaptados y detenerlos por los daños.

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