Un tsunami, como los  producidos en los océanos japoneses, ha sido para muchos el triunfo en la primera parte del proceso electoral 2021 por el candidato de Perú Libre, Pedro Castillo Terrones, cuyo símbolo es el lápiz, el  también profesor de Chota, región Cajamarca, atribuyó su éxito a su intenso trajinar por los pueblos recónditos del país, realizando su campaña de manera presencial.

Mientras Verónika Mendoza, sigue dando pasos falsos por haberse aliado con Vladimir Cerrón (Perú Libre) ultra-radical político de izquierda, procesado por corrupción, y Juntos por el Perú, de Yehude Simon, que no pasó la valla, en el proceso anterior, esta vez, la psicóloga cuzqueña  tuvo  discrepancias  con  el líder del partido (JP)  quien prefirió apostar por el candidato cajamarquino.

Castillo Terrones, que no es un desconocido político pues integró a diversos partidos como Perú Posible, cuenta hoy   con muchos personajes con pasado en organizaciones partidarias nacionales;  ha tenido oportunidades en más de una ocasión postulándose para cargos públicos, lo más reciente fue su protesta en 2017 contra  el gobierno PPK exigiendo reivindicaciones para el SUTEP.

El líder cajamarquino que además de maestro es agricultor y rondero, hizo retroceder al gobierno logrando incrementos salariales para los maestros, llenó la plaza San Martín con docentes que se rebelaron contra  el SITEP nacional de Patria Roja y obligó a ser considerado dirigente para tener las armas legales que permitan su reconocimiento a nivel nacional encarnando a su organización.

En el actual proceso electoral del 2021, Pedro Castillo se alistó para representan a su pueblo de Cascabamba, Chota, Cajamarca, para participar  en el proceso electoral del 2021 con la convicción de alcanzar la presidencia de la república en la primera vuelta, para lo cual tuvo que restarle votos a Verónika Mendoza y Yohny Lescano para lograrlo tuvo que hablarle cara a cara a los pobladores.

Castillo Terrones, hizo lo que otros no se atrevían, enfrentarse a la pandemia, en su necesidad de ofrecer un mensaje político claro, contrajo la covid-19, pero no se amilanó y siguió adelante,  mientras sus contrincantes políticos realizaban sus campañas de manera virtual con uso de redes y participando de entrevistas, el profesor cajamarquino, prefirió visitar personalmente cada villorrio.

Aunque sus demandas reivindicacioncitas, arrastran a veces posiciones extremistas de difícil cumplimiento y reñidas contra el estado de derecho, su propósito no estaría dirigido a crear inestabilidad, sino establecer mecanismos que procuren el bienestar del pueblo y para ello manifesta su apoyo a la economía nacional y a la presencia de inversiones públicas como privadas.

Castillo, ganador de la primera vuelta electoral, parece no ser tan radical como se piensa, pese a sus declaraciones explosivas, respecto al Tribunal Constitucional y a la creación de una nueva Carta Magna,  manifiesta que convocará a los peruanos de todas las opciones políticas para enfrentar a la segunda vuelta, indicando que su posición es de una organización política obrera, no extremista.

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