Por fin parió Paula. Hasta que por fin el presidente Pedro Castillo Terrones decidió cambiar a siete miembros del Consejo de Ministros. No le quedaba de otra, porque el ex mandamás ministerial Guido Bellido Ugarte, se había ido de boca, incluso insultando al mandatario que ya no se la perdonó y lo echó, en  quechua le dijo que lo iba a entregar a los leones si le encontraba una falta.

La verdad es que el mandato de Castillo se había convertido en un polvorín, donde cada quien se mandaba la parte, con jaloneos permanentes, quedando el presidente como un guiñapo, al que contradecían y zarandeaban a nombre del jefe del partido. Bellido se había pasado de irrespetuoso y se daba ínfulas de que era el que mandaba,  hasta decían que le recordaba a su mamá a Castillo.

El ruido político era tan grueso que había que tragarse los sapos para arrancarle algunas palabras al impertinente exjefe del Gabinete, que maltrataba a los periodistas mandándolos al cacho, y declarando cuando le daba la gana, y hasta gritando a voz en cuello, la insolencia llegó al límite cuando tuvo un enfrentamiento con Dina Boluarte, por supuesto manoseo por el cargo de premier

Fue, hasta que Castillo, recordó que el presidente era él, y por lo cual nadie debía pisar el poncho, y llamó a conversar a Guido Bellido para pedirle su carta de renuncia, suspendiéndose el Consejo de Ministros que había sido convocado en esa oportunidad, al día siguiente el mandatario dio un Mensaje a la Nación breve, en el que indicaba que había tomado decisiones por la gobernabilidad.

En la noche convocó al país para indicar que iba a juramentar a un nuevo gabinete, el cual fue presidido por una nueva jefa del Consejo de Ministros, que recayó en Mirtha Vásquez Chiquilín expresidenta del Congreso de la República durante el gobierno de Rafael Sagasti Hochhausler, donde habría mostrado temple en el cargo, actuando con gran  capacidad y actitud democrática.

Momentos antes de realizarse la juramentación un grupo de congresistas de “Perú Libre”, hermanados a la usanza de los apristas, tomándose de los brazos, en señal de duelo político; recuerden esa frase: ¡En el dolor Hermanos! Trataron de irrumpir en los aposentos de Pedro Castillo Terrones en Palacio de Gobierno, para reconvenirlo antes de la elección de los ministros.

La gestión no tuvo éxito, porque los custodios no los dejaron ingresar, pues no tenían invitación, así las cosas tuvieron que esperar la ceremonia fuera de Palacio, escuchando los nombres de los nuevos ministros designados, disgustados hasta el tope por la presencia de caviares en la composición del gabinete, sobre todo porque exigían cuota de poder en el premierato de la PCM.

Luego de ello, Waldemar Cerrón el vocero de la bancada de Perú Libre, lanzó unas arengas altisonantes acompañado de un grupo de congresistas donde mostraban  su repudio al gabinete Vásquez, recientemente conformado, indicando que no le darán el voto de confianza, y ratificando que no aceptaran caviares ni traidores ni derechistas como lo señalara el líder Vladimir Cerrón.

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