El triunfo de Pedro Castillo para alcanzar el poder trae secuelas, pues muchos actúan con “la sangre en el ojo”. Para ello se viene realizando una estrategia de contención, mediante un duro bloqueo a las iniciativas que se consideren totalitarias o que arriesguen el statu quo, entre ellas la pretensión de quebrar la constitución política, tal vez reformar la Sunedu, con efectos negativos.

La derrota del fujimorismo no ha sido entendida como propia, sino como una afectación política de los partidos de centro y de derecha, que jamás pensaron que la izquierda avanzara tanto, hasta terminar desplazando a organizaciones conservadoras; la última vez que la izquierda llegó al poder fue a través de Ollanta Humala, obligado a transitar por una hoja de ruta para así convencerlos.

Una situación de angustia se generó cuando Verónika Mendoza Firsh, a través de “Frente Amplio” amagó los primeros lugares, y terciaba en busca del triunfo, lo que tenía la connotación de una “bomba”, el periodista Phillip Butters, recordando ello, señaló: “Todos corrimos para emitir nuestros votos” esto revela que la izquierda no es bienvenida, porque se cree que es irracional.

En tanto, cuantos quisieran que Pedro Castillo fuera una versión de Alfonso Barrantes Lingán, que fue el “distinto” de la izquierda peruana, por ello llegó a ser alcalde metropolitano de Lima y autor del vaso de leche, fue un candidato a la presidencia pero declinó a la segunda vuelta para evitar confrontación, Barrantes fue un izquierdista muy moderado, Castillo debería imitar dicho ejemplo.

En ese contexto, la oposición a “Perú Libre” en el congreso de la república, actúa “con el cuchillo entre los dientes” en busca de su revancha, porque se encuentran en caminos distintos, los votantes de Castillo, quizá se sorprendan que el camino de la gobernabilidad sea tan complicado, esto pasa porque la derecha teme que exista un radicalismo, detrás de una supuesta democracia.

De ahí que se colige que la relación ejecutivo-parlamento será tensa y afiebrada, lo que molesta a los congresistas fue el encuentro del presidente de la república Pedro Castillo con la presidenta del congreso María del Carmen Alva, para solicitarle que la comisión de educación sea presidida por “Perú Libre” lo que fue considerado una intromisión, la reconsideración no alcanzó los votos.

Cierta vez el propio Castillo Terrones se preguntó: ¿Por qué le temen tanto a la constituyente? La respuesta parece estar en los antecedentes de los gobiernos de izquierda que se convierten en dictaduras cuando saborean el poder, Evo Morales se quedó 14 años, cuando debía estar solo cinco, se alejó de la presidencia cuando intentaba un periodo más, a través de un fraude electoral.

A ello se añaden los discursos de los acólitos y dirigentes de “Perú Libre”, desde Cerrón y otros, diciendo que la ley no les obligará a deshacer su proyecto político, que tiene como objetivo mantenerse en el poder por varios periodos, a través de lo que le han llamado la sucesión, término utilizado en los relevos políticos transitorios, en el caso de la izquierda se trata de la continuidad.

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