MARCHAS DE LA MUERTE

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Difícil intentar una repuesta. La policía parece tener comprados todos los boletos, en la muerte de dos jóvenes universitarios, asesinados en crueles circunstancias. El país está de luto por la crueldad de los ejecutores, que ultimaron a los jóvenes, arruinándoles la vida y su futuro. Todo el Perú está conmovido; el rechazo es permanente, pues toda barbarie es incalificable y condenable.
Hasta hoy el comando policial no da una explicación clara de los hechos, y se oculta en declaraciones gaseosas e impertinentes, no asume su responsabilidad, vende humo, torciendo la verdad, respecto a su logística; solo refiere, que la investigación determinará los hechos, pero no existe claridad en sus aseveraciones, siempre es igual, cuando existen muertos en cada protesta.
Con justeza los estudiantes, reclaman por sus muertos, y se enfurecen exigiendo rápidas acciones a las autoridades para que ejecuten penas y castigos, promueven demandas, algunas radicales, exigiendo compromiso social a las nuevas autoridades, que desde hoy han tomado la posta; los jóvenes siempre protestarán y fiscalizarán por todo lo que se hace mal, han dicho los sociólogos.
Ellos quieren resultados oportunos, por eso enarbolan las banderas de la justicia, sus reclamos son frontales, y a viva voz, quieren ir hasta el fondo en sus protestas, reclamaran siempre cuando observen que las injusticias se embalsen en el país y no existen respuestas para una convivencia feliz entre el pueblo y sus autoridades, la muerte de los dos jóvenes, es resultado del costo social.
La violencia tiene que ser erradicada de nuestra sociedad, no queremos héroes juveniles, que en su intento por cambiar la realidad: la discriminación y la iniquidad, continúen siendo factores de desgracias y pérdidas de vidas humanas, los expertos han calificado a los jóvenes como «la generación del bicentenario», y señalan, que su comportamiento social, no cesará más en el país.
Las nuevas autoridades deben tener claro, que el ojo público observa sus actos, el mapa del país ha cambiado, hoy existen muchos colectivos en todo el Perú, cuando se juntan, muestran lo capaces que pueden ser en sus demandas, y la trascendencia que tienen sus protestas, ellos han podido paralizar el país, en mérito a su ímpetu, obligaron al régimen a dimitir y permitir el cambio.
Hoy los sindicatos, ni los gremios, no son más los únicos, que exigen reivindicaciones sociales; su retórica; gritas, bloqueos de carreteras, e imperio de la violencia, han dado paso a nuevos métodos, en buca de hacerse escuchar; las nuevas generaciones generan convocatorias sociales inmensas; los jóvenes universitarios, son la nueva realidad, que atemoriza a nuestras autoridades.
Empero, creemos que para reclamar, no se necesitan armas, que generen violencia durante la protesta pública, ni daño a la propiedad, el bien público o privado debe ser respetado, no deben ser atacados, cajeros ni vehículos, tampoco generar incendios, ni hechos vandálicos, todo eso resta, a las acciones de reivindicación popular, la economía sufre cuando ocurren estos sucesos.

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