Los 90 de Marcial Campos

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Por: Carlos Iván Landa Kerschbaumer

Ser amigo de Marcial Campos Mantilla, quien el sábado 2 de diciembre 2017, llegó a los noventa años de edad, es una gran distinción;  con su caminar cansino, propio de su edad, pero con su infaltable humor, cuando cuenta sus anécdotas, las cuales retratan su tránsito a lo largo de su vida, que es abundante en hechos pintorescos, Marcialito es un personaje de gran trascendencia.

A pesar que conocemos a Marcial, hace 21 años, han sido en los últimos, donde se ha afirmado nuestra amistad, de pie, frente a un edificio, donde reside, muchas veces, hemos conversado con él, en alguna oportunidad, nos invitó a subir los escalones del inmueble, y presentarnos a sus nietas, cuando ellas llegaron a visitarlo, todos estos hechos demuestran su amistad con nosotros.

Si bien el avance del tiempo escarcha nuestro cuero cabelludo, la vejez, no alcanza a las personas, que han hecho de su quehacer, un interminable afán de realizar iniciativas, los 90 años de Marcial Campos Mantilla, no lo aleja de sus inquietudes, es por ello, que al iniciarse la gestión del actual presidente de la república; Pedro Pablo Kuczynski, solicitó ampliar el aeropuerto de Huancabamba

Demostraba entusiasmo, y sus ojos brillaban, cuando nos mostraba, la recepción del documento, ingresado a la mesa de partes de Palacio de Gobierno, pero fue mayor su complacencia, cuando su solicitud fue respondida positivamente, señalándose que el Ejecutivo ha hecho suya la propuesta, aunque en ese marco  no se tengan resultados firmes, porque las acciones todavía no se perciben.

Coincidimos con Marcial Campos, en algún restaurante, en horas de almuerzo, y cuando ello ocurría, el tema siempre fue, su compromiso social, y su deseo de seguir aportando, ya no tiene la farmacia que administraba su esposa, quien falleció lamentablemente, como también ocurrió con Fabio Zedano, su cuñado, pero aún en la adversidad, Marcial, supo asimilar cada golpe de la vida.

Nos contaba de sus viajes a España, departiendo con la familia, lo que aprovechó para hacer turismo, y estar junto a sus nietos, nos obsequió una chompa amarilla, que guardamos en el closet, era su cariño, que quizá no merecemos, pero así es Marcial, su hablar pausado, y su deferente amor por su  tierra, marca un estilo particular de su personalidad, que le genera afecto.

El último sábado acompañamos a Marcial a la fiesta organizada por su familia por su cumpleaños número noventa, estuvo en la mesa central acompañado de sus hijos, que como él hicieron uso de la palabra, quebrándose algunos de ellos, principalmente las mujeres, por la emoción de tener a su padre con vida, en una fecha memorable, con el significado, de seguir alargando la existencia vital.

La convocatoria fue tal, que hasta los propietarios del local tuvieron que echar mano, pero sus esfuerzos rebasaban sus deseos, porque la gente continuaba llegando para saludar al patriarca de la familia Campos, con copas de vino, de la mejor calidad, los invitados brindaban una y otra vez, todos ellos generosos, y el anfitrión feliz, de conocer la gran cosecha de amistades ya alcanzadas.

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