Por tercera vez los tambores de vacancia exteriorizan su ruido ensordecedor en el ámbito político y otra vez más el acusado es el mismo personaje, hablamos del presidente Pedro Castillo Terrones, quien continua siendo blindado por sus adeptos y por quienes participan de la misma ideología, quienes postulan al desaforo del mandatario, creen que la hora le ha llegado al profesor de Chota.

Empero, para que existan tales condiciones debe coexistir el reconocimiento de las faltas y respeto a los electores que eligieron al presidente y que este asuma sus errores dando una muestra de dignidad, como pasó con Pedro Pablo Kuczynski Godard, quien cuando se vio acorralado, optó por la renuncia para evitarle duro daño al país, empero Castillo, prefiere bloquear las investigaciones.

Castillo y PPK son anverso y reverso de la misma moneda, mientras el cajamarquino complica a su familia en acciones criminales para favorecer a terceros, Kuczynski sigue sufriendo estar alejado de sus parientes en el exterior cumpliendo prisión domiciliaria y aquejado de dolencias por su edad avanzada; para gobernar se requiere moral, si no es así, un mandatario no merece tener el puesto.

Estos rasgos de dos personalidades distintas muestran el retrato de nuestra actualidad política que genera la división del país, y no se trata de un cholito y un blanquito, representados en dos personajes, como algunos quieren mostrar a los representantes de la izquierda y de la derecha por efectos de racismo, ni un matiz ideológico, si no de la frustración del pueblo por sus gobernantes.

Desde que Pedro Castillo asumió las riendas del país, 80 ministros participaron del gabinete del presidente, la mayoría de estos fallidos, con desconocimiento casi absoluto del cargo y con escasa moral para realizar una gestión de uñas cortas, por el contrario su actuación fue inmoral, la rapiña, de algunos de ellos no ha podido evitar que la contraloría les denegara adquisición de fertilizantes.

Contra todo esto, con insólito empacho, el oficialismo sigue con su pregón falso de que si el país no avanza es porque la oposición fiscaliza en exceso al gobierno y no le permite realizar acciones a favor de las mayorías, una prédica tan falsa como los títulos de algunas autoridades que plagiaron diplomas y grados y pese a ello siguen en el ejercicio de la función pública de manera inexplicable.

Estos antecedentes han llevado a la oposición a actuar con mano dura y pedirle explicaciones al ejecutivo, empero solo cinco ministros fueron desaforados por mala gestión y estar involucrados en ilícitos, todo el resto fueron cuestionados y el propio jefe de estado tuvo que cambiarlos porque era imposible sostenerlos, la inválida elección ha sido la característica del gobierno actual.

La mala entraña gestada desde la época del expresidente Martín Vizcarra, al parecer dejó rezagos en las huestes de Pedro Castillo Terrones y su expremier Aníbal Torres Vásquez, este activó una cuestión de confianza muy tirada de los pelos, cuando exigió la derogatoria de una ley vigente respaldada por el TC, una situación al límite que hoy es caldo de cultivo para una tercera vacancia.

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