COLUMNA DE OPINIÓN: EL BAÚL DEL DEMIURGO

Escribir sobre el escritor Pedro Olórtegui es recordar el talento innato que forja en sus creaciones, donde la historia diegética confluye de forma orgánica con la forma bien trabajada y elaborada, y aunque sus alcances sean las distancias cortas (a veces microficciones, otras parecen poemas en prosa o tal vez relatos brevísimos), logra aturdir al lector por la profundidad de las emociones que provoca, como lo demuestran las grandes composiciones literarias.

El prosista nacido en Ayacucho en 1981, como la mayoría de los escritores de Huamanga y otras partes del país conocen, es Licenciado en Lengua y Literatura por la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga (UNSCH), y ha publicado La morfología del tiempo (Cascahuesos, 2012) y Viaje al fin de la nada (Cascahuesos, 2014). Justo el 2019 ha publicado La tierra que nos toca (Horfandía Ediciones, 2019), donde con mayor profundidad y oficio desarrolla la temática del fatalismo, que, a través de pinceladas de escenas bien planteadas, denuncia los asesinatos y desapariciones de la violencia política.

Sobre el plano formal del último libro publicado justo antes de la pandemia mortal, se nota lo que Pedro Olórtegui nos ha acostumbrado desde el inicio de sus creaciones, es decir, un estilo que gusta y deleita, y que, también como una navaja de doble filo, aturde, emociona y, también (como afirma el editor y escritor Victor Salazar en el prólogo), conmociona, y, con ello, alcanza lo que todo lector busca en un libro.

Tal vez otro aspecto formal que llame mucho la atención en las ficciones de Pedro Olórtegui sean las microficciones o relatos brevísimos, que en sus mejores presentaciones parecen poemas en prosa. Sin embargo, la intensidad de estas pinceladas prosísticas nos revelan ciertas epifanías que el narrador, ya en primera, segunda o hasta tercera persona nos cuenta con una destreza de narrador que conoce su oficio.

Otro punto crucial en el entendimiento de este libro es la colocación de epígrafes del que se vale el narrador de sus creaciones, al menos en las dos últimas partes de las cuatro que tiene el libro (Inventario, Heterocosmogónica I, Heterocosmogónica II, Es luz que sube de tus muertos), las cuales la mayoría, sino todas, aluden explícitamente al Informe de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (CVR); que, con el desarrollo de aquellas minificciones, complementan el sentido cabal que quiere revelar el narrador.

En las primeras partes también el fatalismo tiene presencia, pero a través de delirios de un desequilibrado, de los sueños o el onirismo, del temor a la muerte, del amor sensual, las pesadillas o el terror o, incluso, de la cotidianidad. No obstante, algunas cobran una línea macroestructural desarrollada a través de la ironía, del sarcasmo, una risita sardónica que, como afirman los entendidos, encubre desesperación e inestabilidad emocional cuando uno siente una amenaza o una tristeza.

Por ello, Pedro Olórtegui es muy conocido en los medios de intercambio cultural de las regiones del interior del país. Tal vez sea uno de los referentes de la literatura joven de este lado del Perú, que, como es evidente, tiene poco poder en Lima o en los centros de hegemonía cultural. En ese sentido, ha sido publicado en revistas, antologías y otros medios de difusión cultural; pero, pese a todo, su labor creativa merece mucha mayor difusión entre los lectores.

Gran lector de Ernesto Sábato y de Leopoldo María Panero, en quienes halló el significado de la escritura literaria, en el microrrelato que da título al libro, “La tierra que nos toca”, hace gala de narrador solvente. Tiene el epígrafe de una entrevista al Testigo Nº 61-2003 de la CVR realizada en la ciudad de Huamanga, el 02 de abril de 2003. Ahí se cuenta el asesinato de un hombre que, al inicio, se encuentra encerrado en un cuarto con hombres muertos, en medio de cuerpos cuyo hedor es poderoso. Sin embargo, a la medianoche, cuando es obligado a salir, lo balean hasta matarlo. Esta creación culmina con estas palabras: “pudo descubrir del otro lado, otra vez, en la cinta infinita del camino, la tierra que le tocó un día, aquella que su paso ahora, empezaría trémulamente a desandar”.

Cabe resaltar que, según la estudiosa Giuliana Catari, nuestro autor es una de las voces más interesantes del interior del país. Sobre Viaje al fin de la nada, ella anotó lo siguiente: “Sin duda, esta constelación de historias breves en versos concisos, musicales y de excepcional lucidez legitiman la magistralidad poética de Olórtegui y hacen de su estilo una perspectiva inusual en la tradición lírica”.

También la escritora Gloria Dávila Espinoza anotó sobre Pedro Olórtegui: “La poesía es valedera si leerla genera no solo emociones, sino inmensas ganas de reflexionar y eso es lo que me produjeron los poemas de Olórtegui. Su trabajo replantea un nuevo enfoque poético, una mirada más profunda a la poesía. No en vano expone su gusto por la poesía de Edgar Allan Poe, Charles Baudelaire, Alejandra Pizarnik, entre otros tantos consagrados maestros de la poesía mundial”.

No podría finalizar este artículo sin anunciar la pronta salida de una antología de jóvenes escritores ayacuchanos de menos de 52 años, donde participarán voces narrativas ayacuchanas que buscan ser la joven promesa literaria de la región de Ayacucho. Entre ellos, claro está, encontramos también a Pedro Olórtegui, pero también a Ernesto Oré, Alex Chirre, Elmer Arana, Massiel Gutiérrez, Libio Javel, entre otros, como este servidor que funge de escritor. Todos nosotros esperamos una gran acogida por parte de los lectores.

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Francois Villanueva Paravicino

Escritor peruano (1989). Egresado de la Maestría en Escritura Creativa por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Estudió Literatura en la UNMSM. Ha publicado Cuentos del Vraem (2017), El cautivo de blanco (2018), Los bajos mundos (2018), Cementerio prohibido (2019) y Azares dirigidos (2020). Textos suyos aparecen en la antología Recitales “Ese Puerto Existe”, muestra poética 2010-2011 (2013) y en diversas páginas virtuales, revistas, diarios, antologías, plaquetas y/o; de su propio país como de países extranjeros. Ganador del Concurso de Relato y Poesía Para Autopublicar (2020) de Colombia. Ganador del I Concurso de Cuento del Grupo Editorial Caja Negra (2019). Finalista del I Concurso Iberoamericano de Relatos BBVA-Casa de América “Los jóvenes cuentan” (2007) de España. También, ha sido distinguido en otros certámenes literarios.

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