EL gobierno de Pedro Castillo sigue de mal en peor y esto ocurre por la falta de pericia del presidente de la república, como de la incapacidad de sus asesores, que habitualmente lo dejan sin alternativa en cada tropiezo que tiene, lo más grave fue la decisión de cambiar a los mandos del Ejército y la Fuerza Aérea, a 03 meses de asumir sus funciones, actuando irresponsablemente.

Según el reglamento militar el ascenso de los cuadros castrenses se realiza por orden de méritos, eligiéndose entre los tres superiores más antiguos para asumir jerárquicamente los comandos castrenses, de acuerdo a sus calificaciones pertinentes. El jefe de Estado está facultado para decidir entre ellos para que ocupen el cargo de Comandante General del Ejército, según la norma.

De ahí que la decisión del mandatario de plantear al exjefe del comando del ejército el ascenso de militares que no se encontraban en el orden de méritos, vulnera la normatividad, prueba de esto es la profunda crisis desatada en el gobierno de Pedro Castillo Terrones, quien pecó de ingenuo al plantear que los hijos de un maestro chotano asciendan en el escalafón castrense sin los méritos.

Por supuesto que el general José Vizcarra desoyó el pedido por contravenir las disposiciones de las fuerzas armadas, quedando el mandatario desairado, para ejecutar su decisión, el presidente solicitó la participación del secretario general de la presidencia, de apellido Pacheco para que este le transmitiera la orden superior, al ministro del ramo, Walter Ayala, le cupo firmar la resolución.

Según trascendió en fuentes oficiales, el mandatario habría recomendado a dos coroneles de apellido Bocanegra (medios hermanos) para que asciendan al grado de general y de esta manera estén habilitados para ocupar sus funciones castrenses, uno reemplazaría a Vizcarra y el otro asumiría de asesor militar, pero el general Vizcarra fue sustituido por el general Horacio Córdova.

En tanto el tema de los ascensos militares han sido considerados como irregulares por diversos especialistas en temas castrenses y responsabilizan al ministro de Defensa Walter Ayala como el responsable político por haber puesto su rúbrica en la resolución que luego fue publicada en el diario oficial El peruano, contra ello, el ministro señaló que había firmado sin observar los detalles.

La situación es tan grave que es calificada como tráfico de influencias, el general José Vizcarra ha señalado al presidente de la república como involucrado en esta situación, pero como los presidentes son inimputables y no son incriminados en delitos de función, la responsabilidad recae en el ministro de Defensa, por lo cual en las próximas horas este realizaría su dimisión a la cartera.

El hecho es una muestra irrefutable de la manera incorrecta que viene desarrollando sus funciones el gobierno de Castillo, que sigue “disparándose a los pies”, cometiendo errores permanentes sin que la oposición tenga responsabilidad, no es cierto pues, que exista obstrucción para no dejar trabajar al gobierno como se afirma. Está muy claro que los yerros provienen del propio Ejecutivo.

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