Luego de las presentaciones públicas de los dieciocho (18) candidatos presidenciales ante sus electores, transmitido por el canal del            Estado y recogido por diversos medios de comunicación, la sensación que se tiene, es que será muy difícil elegir a algunos de ellos sin que existan dudas, las últimas decisiones exigen cambios, pero las alternativas parecen más ideológicas que principistas.

La pugna de derechas e izquierdas no parece ser la excepción en este nuevo proceso electoral, porque continúa el lío programático con ideas de uno y de otro lado, que polariza la elección, los conservadores apostarán por en mantenimiento del modelo y los izquierdistas por un cambio estructural de la constitución, el temor radica en que las posiciones apunten a cierto radicalismo.

La probabilidad de que la izquierda llegue al poder no es descartable, pero habrá dura pelea electoral para aceptar una agenda distinta a la que los gobiernos tradicionales han ejecutado durante la vida política en nuestro país, acostumbrados a preservar el libre mercado como modelo de gobierno, en contra de un controlista con participación del Estado, que hoy solo es regulador.

La implementación de un nuevo modelo socialista, sería muy lamentable, porque el país no está preparado para su instalación y porque generaría una distorsión de la economía y una revolución social con implicaciones radicales, lo que generaría fuga de capitales y la caída de la bolsa, un escenario que confrontaría a los países del primer mundo y a los inversionistas locales y foráneos.

Esta situación, establecería un nuevo modelo económico, y la adaptación podría tomar tiempo, porque la población no está lista para el cambio, las experiencias vividas durante los procesos políticos de Juan Velasco Alvarado que implantó un régimen por la fuerza y durante el primer gobierno de Alan García, no son ejemplos, el país no está preparado para regímenes extremistas.

Las izquierdas que han gobernado en los distintos países de América han fracasado y hundido la economía de sus Estados, allí tenemos los casos de Brasil y Argentina, donde se instaló la corrupción, que todavía sufren sus ciudadanos, por las deudas que existen y que ha producido un colapso económico, principalmente en la actual gestión del peronismo que ha desatado una crisis.

En el actual proceso peruano de libre mercado, los últimos gobiernos han podido capitalizarse gracias a las inversiones de empresarios nacionales y extranjeros, principalmente por el auge de la minería que en su mejor momento pudo ubicar al Perú entre los países más solventes de la región, con recursos para enfrentar contingencias, si la izquierda llega al poder debe adecuar su agenda.

Durante las elecciones del 2016-2021, la derecha impidió el triunfo de la izquierda que no alcanzó la segunda vuelta y tuvo que conformarse con apoyar a uno de los candidatos de derecha, pues estuvo dividida en dos opciones, para enfrentar a sus contrincantes naturales, hoy se repite la historia, por tanto la izquierda debe entender que no existen condiciones para ejecutar su modelo.

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