Basta de intromisión. El gobierno de Pedro Castillo Terrones es de centro izquierda, así lo definió el ministro de Justicia y Derechos Humanos Aníbal Torres Vásquez, tras una acre discusión con Vladimir Cerrón Rojas, secretario general de Perú Libre, la ideología totalitaria no pasará, refirió el letrado. Castillo es quien toma las decisiones, en ese contexto añadió, él es quien dirige este país.

Como sabemos, el Partido Perú Libre, impuso la ideología marxista-leninista-mariateguista durante la primera vuelta del proceso electoral, que en realidad era un ideario muy controvertido, porque lanzaba al país hacia un abismo, conforme lo señalara el propio Mario Vargas Llosa, tanto personalmente como a través de una columna, lo cual atizó los miedos de una manera colectiva.

Torres Vásquez que estaba acompañado con el propio presidente de la república y Francisco Eguiguren candidato a ocupar una cartera en la PCM, reveló, que Castillo Terrones marcó su territorio y demostró su carácter, para no dejarse avasallar por un personaje que no es parte del gobierno pero que genera intromisión con sus opiniones, dejó vislumbrar la supuesta separación.

Con su posición el ministro de Justicia y Derechos Humanos, le dijo ¡NO! a la pretensión de Vladimir Cerrón Rojas de querer imponer una ideología trasnochada de más de cuarenta años en el gobierno de Pedro Castillo Terrones, Aníbal Torres le dijo al jefe de Perú Libre, que era imposible de aplicar, corroborando que el gobierno si bien es de izquierda no tiene el carácter de extremista.

Fue tras una reunión realizada en el distrito metropolitano de San Isidro, la cual fue tensa. Sobre el papel de Cerrón, el ministro explicó que la solución sería: “O se separan definitivamente o bien dialogan, pero eso sí, separando competencias”. “Cerrón no ha ganado las elecciones. Él será secretario general de su partido y ese debe ser el ámbito en el cual él se desenvuelva”, corroboró.

En la conversación salió el nombre de Guido Bellido Ugarte, como la manzana de la discordia, exigiéndosele su salida, pero la respuesta fue altanera, respondiendo que se debe a Perú Libre, desobedeciendo a Pedro Castillo, se reveló que cuatro ministros fueron colocados por el jefe del partido y el resto fueron puestos por el presidente, la cuota de los aliados fue de tres ministros.

Como se sabe, luego de concluida la primera vuelta, Pedro Castillo empezó a estructurar su plan para los primeros cien días de su gobierno, porque no lo tenía, demostrando con ello su alejamiento del ideario de Perú Libre, por ser inaplicable, de esta manera fueron convocadas personalidades de carácter técnico para formar su equipo de los profesionales que lo acompañen.

Aunque durante sus mensajes al público, al aire libre, el hoy presidente de la república, parecía contradictorio, al continuar mencionando planteamientos totalitarios, conforme avanzaban los días fue moderando su alocución, hasta entender que debía posicionarse como centro izquierda, generando el malestar de Vladimir Cerrón, quien empero, continuó presionando a Pedro Castillo.

 

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