Congresistas impropios

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Carlos Iván Landa Kerschbaumer
Carlos Iván Landa Kerschbaumer
Carlos Iván Landa Kerschbaumer

En los últimos días, el anuncio de que la mayoría de congresistas electos, que representan a cada uno de los partidos políticos, que los integraron en sus listas, no tienen base doctrinaria, si bien es cierto, no es ninguna novedad, porque eso ocurre siempre, sino fuera así, no se produciría tanto transfuguismo en las organizaciones partidarias, lo que demuestra una falta de identidad política.
Lo expresado es más claro que el agua, pues sucede reiteradamente en cada proceso electoral, habida cuenta que los partidos políticos de nuestro país, no se han dado el trabajo de formar cuadros nacionales, en el interior del país, solo lo hacen en su sede natural: Lima, la capital de la república, por esto no existen análisis partidarios, ni pronunciamientos, sobre la realidad del país.
En provincias, la vida política partidaria, es intrascendente, pues quienes participan, de alguna opción política, lo hacen electoreramente, no por vocación, generalmente, en organizaciones de carácter regional, y desde ahí dan el salto, propiciando una candidatura, primero apuntan hacia las municipalidades, luego lo intentan al Gobierno Regional, y después al Congreso de la República.
Pero en ningún caso, el político de provincias, genera mucha credibilidad, eso pasa, porque jamás pasa por su mente organizarse partidariamente, cumpliendo estatutos y normas que establecen los partidos políticos serios, donde existen reglamentos e idearios; las organizaciones políticas provincianas, son muchas veces cascarones, por las cual se generan muchas opciones impropias.
En realidad, la participación política causa mucho morbo en las provincias, porque quienes postulan a una elección, no manifiestan ningún respeto a sus electores, ni a su pueblo, para ellos un proceso electoral es solo una vía de generarse dinero, durante los cinco años que dura una gestión, durante ese tiempo, están ausente de los problemas, y solo aparecen para la fotografía.
Como se puede notar, el partidarismo provinciano es escaso en las regiones del país, las elecciones son meramente emocionales, no generan esperanzas, de que los candidatos, puedan cumplir sus ofrecimientos, y al no existir un compromiso doctrinario, la ética de los políticos es miserable, porque, no procuran un compromiso social y humanista consecuente, a favor de la población.
En ese contexto, quienes alcanzan alguna postulación en los diferentes procesos electorales programados por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), no responden a una ideología, pues solo tratan de sacar provecho para su propio interés, de esta manera les interesa muy poco, participar en partidos políticos serios, que genera respeto a las normas establecidas; esto no les interesa.
Como se puede notar, los políticos de provincias dejan mucho que desear, pues sus candidaturas no tienen ninguna solidez programática ni doctrinaria, y por consiguiente, son artificiales, no responden a ninguna situación de civismo, o respeto por la ciudadanía, o de una organización partidaria, prefieren pagar cupos, para comprar una militancia, y por ende una curul congresal.

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