Como creer en Vizcarra

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El presidente de la república Martín Vizcarra, parece que no entendiera, lo que pasa en su entorno político, más que eso, pareciera estar ausente y sorprendido; ello se desprende de sus acciones en cada presentación política que realiza, durante sus actividades institucionales, pues viene reclamando, sobre dos mociones de vacancia contra él, presentadas en igual número de meses.
Vizcarra se siente inocente; tal vez cree que lo ocurrido es solo el argumento de una película de terror, o parte de un sueño, y de ninguna manera extraída de la realidad, y que los cargos que se le imputan, demostrados en un audio, afectaron su memoria, a pesar que aceptó ser su voz, el caso «Richard Swig», no solo lo descalificó como gobernante, sino permitió una moción de vacancia.
Acaso el mandatario no recuerda, que si luego de dicho escándalo, las aguas volvieron a su cauce fue por su escudero, el general Martos, que buscó equilibrar, exigiendo al congreso que no echen más agua al fuego y piensen en el país, el coronavirus, y la lucha por la salud de las personas, Martín Vizcarra, debe asumir que si salvó la cabeza, sucedió, para evitar una crisis más profunda.
El mandatario debería ponerse en la otra orilla, o en los zapatos de la gente, que sufre de la indignación de tener un gobernante, que no retrocede sobre sus pasos, para reconocer los errores del pasado que denuncian testigos protegidos, y certifican el inicio de investigaciones en su contra por el fiscal Juárez, por presuntos actos de corrupción, en los diversos casos de su gestión regional.
Acaso, aquello, no es también causal de una segunda moción de vacancia, que plantean diversas bancadas del congreso, empero, nuestro país, si en algo se caracteriza, es en el temor de pisar a fondo el acelerador e imprimir velocidad al vehículo de la corrupción, porque antes de que eso suceda, lo piensa mucho, y navega en actitudes gaseosas, lo que no permite la toma de decisiones.
Las mociones de vacancia en el país, pocas veces se han producido, sobre todo en casos de los presidentes, pues, más allá de la defenestración del presidente Alberto Fujimori, por casos de corrupción y su huida fuera del país, con Valentín Paniagua, convocando a elecciones, pasando por el presidente Pedro Pablo Kuczynski que renunció, antes que lo vacaran, no hubo otro suceso.
El presidente Vizcarra, debe recordar, que su presencia en el sillón de Pizarro, es producto de la sucesión democrática presidencial, que ocurrió tras la presión del congreso para que el actual mandatario, asumiera el gobierno, corriendo desde Canadá, y llegando al Perú, pese al llamado de PPK a sus vicepresidentes para que renuncien a sus cargos y se convoque así a un nuevo proceso.
Para instalar a Vizcarra, el expresidente del gobierno regional de San Martín, César Villanueva, Arévalo, hizo un gran trabajo, convenció al fujimorismo a darle los votos, pese a su mala relación, obteniendo firmas de todas las bancadas, como en esta oportunidad, los parlamentarios buscaron la salida fácil, prefiriendo la sucesión a la convocatoria a elecciones , la gsetión no dio resultados.
Trabajó en soledad, despreció a Keiko Sofía Fujimori, en su propuesta política desde el congreso, porque entendía que no necesitaba de aliados, actuó con felonía en todas sus acciones políticas. Martín Vizcarra, según sus antecedentes en sus relaciones como político nacional, no alcanza una buena calificación, durante todo el tiempo defraudó a todos, hoy vive un momento complicado.

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