AGRO: VUELTA AL PASADO

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Como un real fallo emanado de los tribunales de justicia, los trabajadores agrarios, esperan hoy las decisiones del pleno del congreso de la república, muchos de ellos denuncian ser explotados por empresas agroexportadoras u agroindustriales, incluso pequeñas empresas, que se dedican a la elaboración de productos de la tierra transformados para colocarlos a los mercados del exterior.
La ley de Promoción Agraria, recientemente derogada, por su arbitraria aplicación, como en el pasado ha enfrentado a empresarios y trabajadores, por el exceso de ganancias de unos en perjuicio de otros , reverdeciendo la política económica de los tiempos de Carlos Marx, graficada en su obra El Capital, identificando a los trabajadores como fuente de riqueza de los empresarios.
En el capítulo de Plusvalía, de la filosofía Marxista, esta puede entenderse como el equivalente monetario del valor adicional a su fuerza de trabajo que produce un trabajador, y que el empleador se apropia, para tener lugar el proceso de acumulación capitalista. La plusvalía era la porción de producción que no es remunerada, sino que forma parte de la ganancia del patrono.
Así, el capitalismo era el sistema de producción de la plusvalía, más que el sistema de producción de bienes consumibles, cuando el trabajador trabajaba una cantidad de horas, recibía a cambio un salario que no equivale a la producción que llevó a cabo durante su jornada, sino al valor de su fuerza de trabajo; los patrones se benefician con ese «extra» que otros trabajaron para ellos.
Han pasado larguísimos años de esto, durante el auge del socialismo internacional de la Unión Soviética y sus satélites, y todo parece haberse detenido, la situación de explotación se mantiene, parece ser la misma, unos que amasan fortuna a consecuencia de otros, la presencia del libre mercado y la vida en democracia y sus reglas, resulta intolerable por los abusos y arbitrariedades.
En tanto, algunos se avergüenzan cuando los señalan como herederos de la hoz y el martillo, y se desmarcan de la era más dura de muertes y destrucción, y se asolapan con el prurito de un socialismo moderno, las evidencias muestran lo contrario, porque las reivindicaciones sociales se aúnan a la violencia para reclamar sus derechos y la aplicación de métodos socialistas a ultranza.
En esta época preelectoral, donde el país espera grandes cambios, muchos grupos extremistas se ocultan tras las asonadas de protesta de humildes agricultores que se rompen el lomo para consolidar una vida sin precariedad, exigiendo incrementos para llevarse un plato de comida a la boca, tema que un gobierno liberal, no alcanzará a satisfacer por efectos de intereses económicos.
Lamentablemente el estado de derecho nacional se expresa en un marco de una gran injusticia y arbitrariedad, es lo que permite el capitalismo; lo otro es echar abajo el sistema, y optar por un gobierno popular, como ocurrió en el primer gobierno de Alan García, situado en la izquierda democrática, que concluyó con deudas, y ladrones, mal ejemplo de una administración popular.

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