El hombre es un animal habituado a la costumbre, una de tantas, es la de asistir a donde está su “caserito o caserita” para adquirir algún producto o servicio; este argumento, así propuesto, trae a colación un recuerdo que hace referencia al servicio de corte de cabello consuetudinario. Recuerdo que allá, por la década de los ochenta, existían varias peluquerías en Andahuaylas, en especial en la tercera cuadra del jirón Juan Antonio Trelles, lugar donde estaba ubicada la peluquería de “don” Isaías Gutiérrez; una peluquería a la que asistí en numerosas ocasiones para hacerme cortar el cabello; pero la que más recuerdo con nostalgia fue una que estaba ubicada en la cuarta cuadra del jirón Juan Francisco Ramos, una peluquería donde podía contratar el servicio de corte de cabello y también podía leer los comics, (que viene a ser una revista conteniendo una secuencia de imágenes creadas para divertirse y mostrar una historia corta); que el propietario tenía para alquilarlos a sus clientes mientras esperaban ser atendidos. El corte obligatorio, en ese entonces, fue el corte escolar, un corte que no me hacía gracia, pero como cursaba la secundaría debía cumplir con lo requerido.

Lo que más me llamó la atención de las peluquerías fueron sus sillones reclinables y que podían girar, aparte de los olores a colonia, jabón y alcohol. Los grandes espejos y la cinta de cuero para realinear el filo de la navaja.

Desde los ochenta al 2021 han transcurrido cuarenta años y en ese lapso de tiempo Andahuaylas ha cambiado, se ha renovado y con ello está dejando atrás a las peluquerías, porque hoy reina e impera los famosos “Barber shop”. Por tanto, el uso de la palabra peluquería está extinguiéndose porque ya no es de uso habitual en las nuevas generaciones, este es un ejemplo del dinamismo del idioma, quién va cambiando con el paso del tiempo. Con todo ello no quiero que se mal entienda que se quiera minimizar a quienes brindan sus servicios profesionales en los “barber shop” o los salones de belleza, todos ellos realizan trabajos muy respetables, este artículo versa sobre una opinión acerca de los usos de las palabras y como cambian en el tiempo, algunas subsisten y otras palabras desaparecen por falta de uso, como por ejemplo la palabra “Espergesia”.

Pero esta crítica por el cambio de denominaciones no es nada nuevo, por el contrario, fue parodiado en una serie de televisión llamada “Matrimonio con hijos” que es una comedia producida en Estados Unidos por la cadena FOX Network y que tuvo una duración de 10 años con un total de 264 episodios, lo cual la convirtió en la serie de mayor duración del canal por detrás de Los Simpson. Precisamente en el episodio nueve, temporada tres emitieron “Requiem por un peluquero muerto” cuyo argumento trata sobre la muerte del último peluquero y la gran crisis existencial que le causa al protagonista principal quién se niega de asistir a un salón de belleza. Reitero el episodio es una parodia como lo es este mismo artículo que está adornado con un poco de nostalgia de años pasados, como para tratar de recordar a ese Andahuaylas de nuestra pre adolescencia y que estoy seguro que muchos tienen gratos recuerdos de esa época, una época donde todo bingo kermes se desarrollaba en el desaparecido complejo deportivo, donde uno aprendía a nadar en las pozas construidas en Ccoñeccpuquio o que se tenía que subir a los cerros para tratar de conseguir troncos delgados para construir los famosos dragones para el aniversario de nuestro colegio. (Marcelino Borda Paredes)

¿Qué opinas?

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

*