La contaminación sonora

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TRANSPORTISTAS ANDAHUAYLINOS MALCRIADOS
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El Reglamento de Estándares Nacionales de Calidad Ambiental para Ruido, Decreto Supremo Nº 085-2003-PCM del 24 de octubre del 2003, ha establecido «Las municipalidades provinciales en coordinación con las municipalidades distritales, elaborarán planes de acción para la prevención y control de la contaminación sonora con el objeto de establecer las políticas, estrategias y medidas necesarias para no exceder los Estándares Nacionales de Calidad Ambiental de Ruido. Estos planes deberán estar de acuerdo con los lineamientos que para tal fin apruebe el Consejo Nacional del Ambiente – CONAM.»
En ella se ha establecido los parámetros del ruido ambiental, tanto para noche y el día, distinguiendo las zonas residenciales, comerciales e industrial. Teniendo el mínimo de 40 hasta el máximo de 80 decibeles. Estos ejemplos grafican el nivel de ruido:
En Andahuaylas se aprecia que muchos establecimientos comerciales cuentan con altoparlantes instalados en la puerta de sus negocios donde ponen música o hacen propaganda, incluso los instalan en las calles y parques, grupos religiosos que ocupan vías públicas con grandes parlantes –cual si adoraran a un Dios sordo-, son mayores cuando hay fiestas. No les importa la paz de los demás, y nadie protesta porque desconocen sus derechos al silencio, o porque son conscientes que serían vanos sus denuncias.
Incluso, dentro de los propios establecimientos donde concurre el público –salones de baile, discotecas, cantinas, karaokes, restaurantes, cines etc.- los niveles de ruido no deben exceder los límites establecidos, porque afectan la salud de los concurrentes.
Actualmente, un sonómetro básico no cuesta más de cien soles, y algo más si es profesional, instrumentos que están en posibilidad de adquirir cualquier municipalidad, como aquellas personas dedicadas a alquilar equipos de sonido –para los que debe ser obligatorio poseer- como establecimientos que utilicen parlantes. Es decir no hay justificación para ignorar el nivel de ruido que existe en el medio ambiente ciudadano.
El control sobre los niveles de ruido es competencia principal del gobierno local a cargo de la Municipalidades Provinciales y Distritales. También del Ministerio Público a través de su Fiscalía de Medio Ambiente como Prevención del Delito, incluso la propia Defensoría del Pueblo que debe requerir que las entidades encargadas del medio ambiente cumplan su función De los resultados cotidianos del nivel de ruido de la ciudad, podemos inferir que la intervención de los antes nombrados, o es nula o no es eficaz.

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