La proclamación de un presidente o presidenta de la república, parece ser solo cuestión de días; no debe pasar de una a dos semanas, dependerá de cuánto, se apriete el acelerador, para extender la rutina de declarar válidas o inválidas; lícitas o ilícitas; las actas en cuestión; y cuánto se tolere la presión de los adversarios, en un JNE con leyes rancias y ejercicio con cuestionamientos.

¿Cuándo se jodió el Perú? es la pregunta que muchos nos hacemos, para soportar la impronta negativa que existe, de ver pasar el río cargado de suciedad, una situación que quizá algunos peruanos la suframos, por estar sometidos al modo visceral, maniqueo y auto destructivo, donde saldrán victoriosos solo los más fuertes; tras la lucha fratricida y lacerante por alcanzar el poder.

Lo cierto es, que en las colectividades variopintas de las que formamos parte, donde se hallan involucrados, lobos y corderos, con caperuzas o sin ellas, no se ha detenido en venderles ilusión a peruanos de a pie, que actúan como lo sienten, pues las contiendas electorales, se han convertido en inéditas y complejas, por un inusual manejo político, que ataca flancos frágiles de la sociedad.

Las revoluciones o cambios de modelos, no se consiguen de manera pacífica, forman parte de enfrentamientos permanentes, que pueden demorar años para construir una sociedad distinta, los cambios de las estructuras, son resultados de las disputas entre contrarios, la implantación de un modelo socialista generará muchas discordias, y muchos casos de pobreza por rechazo social.

Los países de la región no han logrado hasta el momento introducir cambios sociales con poblaciones estables; está claro que lo primero que se hace es desmembrar lo que se ha avanzado y desequilibrar la economía; las estrategias sociales e inclusivas, tienen que cumplir un proceso de adaptación, sin perjuicio alguno; las riquezas requieren inversiones para que logren consolidación.

Fernando Belaunde Terry, presidente del Perú, en los periodos 1963-1968 y 1980-1985, decía que no se trataba de quitarles fortuna a los ricos para darles a los pobres, sino crear riqueza para los desposeídos, los Robín Hood medievales no tienen cabida en las sociedades modernas; se dice que el país es rico por los denuncios mineros que existen, pero para explotarlos se requieren capitales.

El Perú votó por el cambio social en democracia, no por el radicalismo a ultranza, que solo genera ruina y pobreza, la contienda electoral encontró a dos opciones distintas, una que busca distribuir la riqueza mediante un modelo discutido, que pretende que los pueblos marginados consigan su bienestar con reorientación de capitales y el otro que busca proteger las inversiones con cambios.

Los resultados de la primera vuelta electoral encontró a dos candidatos que juntos no alcanzaban ni el 35% de los votos de los electores, empero para alcanzar la gobernabilidad se requiere lograr una cifra que alcance un universo amplio de electores; el país decidió en repartir su apoyo equitativamente, convirtiendo el proceso en la polarización actual; pero solo puede gobernar uno.

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