Asesino de niñas las atrajo con falsas promesas

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INDIGNANTE: LAS LLEVÓ AL MISMO LUGAR DONDE ABUSÓ DE OTRO NIÑO 6 AÑOS ANTES

A una niña le prometió regalos y a la otra ofreció comprarle todos los vasos con gelatina que la pequeña vendía. La condición era que lo acompañen a su casa en el cerro Huayhuaca.
El camino era conocido por Michael Oscco Quispe (21), pues es el mismo que recorrió seis años antes con otro menor del que abusó y por lo que estuvo internado hasta el 25 de marzo en el Centro Juvenil de Diagnóstico y Rehabilitación de Maranga.
Oscco Quispe llegó en los primeros días de abril a la casa de su padre en Andahuaylas. Durante esa semana buscó trabajo, pero debido a sus antecedentes, su falta de estudios y no haber aprendido un oficio, no lo consiguió. Decidió probar suerte en el Ejército y se presentó el 10 de abril como voluntario en el Batallón de Infantería Motorizada N° 35. Para ingresar a la entidad castrense firmó una declaración jurada simple donde decía no tener antecedentes policiales, judiciales, ni penales, y aprobó el examen de aptitud psicosomática. Los siguientes 23 días el recluta Oscco Quispe permaneció en el cuartel.
El 3 de mayo, día en que desapareció la primera menor (de 11 años), se hallaba de permiso.
Las cámaras de la municipalidad provincial lo grabaron siguiendo a la pequeña, a las 15:30 horas. La niña llevaba en uno de sus brazos los vasos con gelatina. En la toma se aprecia que Oscco la intercepta y se va con ella. Para lograr que la menor lo siguiera hasta el cerro Huayhuaca, el soldado le ofreció comprar sus golosinas. Luego le pidió que lo acompañe a sacar dinero. Era mentira.
El 9 de abril, el homicida se encontró con tres hermanos que jugaban en el barrio de Huayrapata, a quienes trató de convencer de ir al cerro ofreciéndoles un celular y muñecas. Les dijo que era el cumpleaños de su hija y que habría regalos.
Ellos le contaron lo sucedido a José Luis Romero, quien denunció la desaparición de su hija de 10 años ante la Policía. Con ayuda de amigos, logró conseguir las imágenes que registraron a su hija subiendo al cerro Huayrapata acompañada de un hombre con una mochila al hombro, similar al primer caso. Sin embargo, al igual que con la menor de 11 años, no hubo resultados con la Policía. Para cuando se identificó al sospechoso, ya era tarde.
Las familias de las dos víctimas del asesino solo piden justicia. Y no solo castigo para el exmilitar, sino también para las autoridades policiales de Andahuaylas, a quienes consideran responsables de las muertes por su indiferencia.
En las próximas horas, el juzgado de Andahuaylas evaluará el pedido de 18 meses de prisión preventiva que la fiscalía solicitó para Oscco. Será el inicio de muchas audiencias. (R)

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