Liderazgo Familiar (I)

Toda persona que se prepara para servir a Dios principalmente y luego a la sociedad, debe reunir ciertas características. Una de ellas, un adecuado Liderazgo Familiar, si alguien no gobierna su casa ¿cómo puede ser uno que gobierne la sociedad?

Ejercer el liderazgo familiar, una meta para su vida

¿Por qué las familias están experimentando uno de los peores momentos de la historia de la humanidad? Porque la familia, como institución, atraviesa una profunda crisis. ¿Qué produce este fenómeno social? La ausencia de Dios en el hogar. Y más aún, en quienes ejercen el liderazgo. Un esposo educado sin principios ni valores, una esposa que desconoce la cimentación para una sana convivencia, y unos hijos que se levantan en medio del caos, se convierten en el caldo de cultivo para el resquebrajamiento familiar.

¿Ya te decidiste a cambiar con tu familia?

Si decimos que somos cristianos, vamos en conocimiento de la palabra de Dios y esto sea nuestro fundamento, con base en 1 Timoteo 3:1-13, que Dios nos advierte sobe la necesidad de gobernar bien la casa, es decir, nuestro entorno familiar. Es el primer lugar donde desarrollamos el liderazgo. No es una tarea fácil. Indistintamente de si el inicio de su relación conyugal fue maravilloso o no, es probable que con el paso del tiempo haya experimentado períodos de crisis. Ahora, es un tiempo de desafío en nuestra realidad vivencial.

¿Qué lugar ocupa Dios en su familia?

Si nuestro anhelo es servir a Dios y hacerlo con excelencia, debemos preguntarnos ¿Qué lugar ocupa en nuestra vida y en nuestra familia? De acuerdo el Salmo 127; 1, 2, así debería ser. Aplica a toda persona y, por supuesto, a su hogar. Como el Señor ama la familia, a nuestro adversario espiritual, Satanás, le interesa generar desestabilización.  Las dificultades en la relación de pareja y en el trato con los hijos se producen cuando marginamos al Padre de nuestro núcleo familiar.

Sentando las bases del liderazgo familiar

Uno de los problemas recurrentes en la relación conyugal, radica en el manejo inadecuado que se le da a los conflictos, hasta terminar por agigantarse. ¿Le ocurrió alguna vez que, un diálogo, se convirtió en la cuota inicial de una discusión? Lo más probable es que sí. A todos nos ha pasado. En tales casos, lo aconsejable es moderar nuestra reacción y evidenciarlo con el tono de voz. Palabras sazonadas a la luz del evangelio de Jesucristo.

Alimente el amor para fortalecer el liderazgo familiar

La progresiva extinción de la llama del amor de pareja se ha ido expandiendo en todos los países. No es algo nuevo. Ha sido desde siempre. Aun cuando no queramos aceptarlo, millares de matrimonios están en crisis. ¿Cómo podemos evitar la fractura miento en la vida familiar, comenzando por la relación con el cónyuge que afecta también a los hijos? La respuesta es sencilla, aunque no es fácil de asumir porque los seres humanos somos egoístas por naturaleza: alimentando el amor cada día. El curso de la historia en un matrimonio exitoso, para ello se debe trabajar sabiamente, de manera integradora.

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